mié. May 22nd, 2019

Historias trágicas de artistas que los inspiraron a realizar sus famosas pinturas

Tragedias, muertes, enfermedades, desamores y adicciones son las cosas que tuvieron que pasar muchos para poder crear obras fascinantes.

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Ver una pintura en alguna pared o en otro lugar hace que nos pongamos a ver los detalles de esta, fijándonos en los detalles que el artista quiso poner para expresar algo. Pero muchas veces sólo nos quedamos con la pintura, sin saber el trasfondo de esta, o incluso sin saber qué inspiró al artista a realizar semejante obra.

Tragedias, muertes, enfermedades, desamores y adicciones son las cosas que tuvieron que pasar muchos para poder crear obras fascinantes.

1.- Frida Kahlo

Una vida llena dolor y de pasión. Frida no solo sufría físicamente, sino que también sufría sentimentalmente en donde sus pinturas eran la prueba evidente de ello.

En su juventud enfrentó un accidente de autobús que le ocasionó muchas fracturas y achaques que padecería por el resto de su vida. Esto la llevó a dibujar “La columna rota” (1944), en donde se autorretrató desnuda con el torso abierto, dejando entrever su columna rota sujetada por un corsé de acero que le fue ordenado para sujetar su cuerpo.

Si analizamos bien, su cuerpo está lleno de clavos, pero hay uno especialmente grande incrustado en su corazón mostrando que no todo su sufrimiento era físico, sino que también soportaba una enorme tristeza. Además de esto, Frida se pintó con lágrimas en los ojos y sobre un fondo árido y desolado.

2. Edvard Munch

Al parecer la muerte rodeaba a este artista ya que después de perder a su madre y con el dolor latente de recordar a una de sus hermanas que habían internado en psiquiátrico, tuvo que volver a soportar una muerte más, la de su otra hermana.

Malas decisiones y el sabor amargo de las tragedias lo llevaron a contraer vicios y enfermedades, tales como el alcoholismo y la depresión, pero producto de eso logró crear una de sus pinturas más emblemáticas: “El grito” (1893).

3.- Vincent Van Gogh

Van Gogh fue siempre un hombre solitario y su naturaleza autodestructiva le condujo años más tarde al borde de la locura. Padeció epilepsia hereditaria y en una crisis de locura se cortó el lóbulo de la oreja.

En enero de 1889, Van Gogh recibió el alta en el hospital en Arles después del incidente que dañó su oreja izquierda. Aun así pensó que su estado mental no se había recuperado y meses después, en mayo, Van Gogh se internó en el asilo Saint-Paul.

Cuando se encontraba allí, Van Gogh pintó «La noche estrellada», pero a Van Gogh no le gustaba al cien por ciento ya que como decía una carta dirigida a su hermano, la obra «no le decía nada».

En mayo de 1890 se suicidó de un tiro de revólver cuando regresó a París.

4.- Rembrandt Harmenszoon van Rijn

¿Cuál es la peor tragedia que puede vivir un padre? Exacto, la muerte de un hijo.

Imagínate a este artista que tuvo que lidiar con la muerte de toda su familia, a excepción de su cuarto hijo, Titus van Rijn.

El final de su tragedia y el inicio de su locura fueron en 1642, cuando perdió a su esposa Saskia al dar a luz a su último hijo.

Muchos afirman que Rembrandt pintó «El regreso del hijo pródigo» (1669) sobre el lecho de muerte de su esposa, pues ningún momento fue más difícil de sobrellevar para el pintor que la muerte de la única persona que él creía se quedaría a su lado hasta sus últimos días.

5.- Vassily Kandinsky

Al igual que Rembrandt pero “un poco menos trágico”, fue lo que vivió el artista abstracto en medio de la revolución rusa en 1920 al morir su hijo que había nacido el mismo año.

Kandinsky era conocido por combinar sinfonías e historias con múltiples colores, representando un estallido de fuerza, odio y lucha. Vivir esta pena incurable lo llevó a realizar su pintura más famosa: “Amarillo, Rojo, Azul” (1925).

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