sáb. Mar 23rd, 2019

¿En que se diferencian los cerebros de una persona introvertida de una extrovertida?

La mayoría de nosotros no somos ni extrovertidos puros ni introvertidos puros. Ambas dimensiones son los extremos de un continuo, y en general tendemos a situarnos entre ellas. Algunos caerán del lado de la extroversión, otros del de la introversión y otros en el centro.

Un error frecuente es identificar la introversión con la timidez. La timidez puede darse en cualquier persona, independientemente de si es extrovertido o introvertido.

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La mayoría de nosotros no somos ni extrovertidos puros ni introvertidos puros. Ambas dimensiones son los extremos de un continuo, y en general tendemos a situarnos entre ellas. Algunos caerán del lado de la extroversión, otros del de la introversión y otros en el centro.

Un error frecuente es identificar la introversión con la timidez. La timidez puede darse en cualquier persona, independientemente de si es extrovertido o introvertido.

La timidez es una sensación de inseguridad o vergüenza, que una persona siente ante situaciones sociales nuevas. Las personas tímidas suelen tener déficits en habilidades sociales.

Los términos de introversión y extroversión fueron definidos por primera vez a principios de los años 20, de la mano del psiquiatra alemán Carl Jung.

Según él, la introversión concentra el interés en los procesos internos del sujeto, no tienen por qué ser tímidos (simplemente no buscan muchas relaciones sociales), mientras que la extroversión, al contrario, lo hace en objetos del mundo exterior.

Más tarde, el psicólogo inglés Han Eysenck, en la década de los 60, describió la extraversión como una dimensión de la personalidad. Y esta dependía de nuestro nivel de activación cerebral. Los extrovertidos tenían un nivel de activación bajo y por ello necesitaban aumentarlo mediante estímulos externos (relaciones sociales, café, música fuerte…). Los introvertidos tendrían un nivel de activación muy alto, por ello, para equilibrarlo, tenderían a las actividades tranquilas. Pudiendo disfrutar sencillamente del placer de las “pequeñas cosas”. Sin embargo, esta teoría no se ha visto muy respaldada científicamente.

Las personas extrovertidas tienden a emprender aventuras, desafíos y asumir riesgos. Esto es debido a que muestran respuestas más fuertes a la emoción y recompensa. En 2005 un estudio realizado por la Universidad de Ámsterdam demostró que las diferencias entre ambos tipos de cerebros se deben a la acción de la dopamina. Este neurotransmisor cerebral se encarga de transmitir información relacionada con la recompensa y el placer. En el estudio, los investigadores usaron un escáner cerebral para medir las respuestas de los participantes que estaban haciendo una tarea de apuestas. Descubrieron que las personas identificadas como extrovertidos tenían reacciones más fuertes en las regiones de la amígdala y el núcleo accumbens (ambas zonas ubicadas en el cerebro) mientras jugaban. Esto implica que los extrovertidos pueden tener un sistema cerebral que recompensa actitudes como: conocer gente nueva, probar cosas nuevas y otros rasgos distintivos del comportamiento extrovertido. Por el contrario, los cerebros introvertidos no recompensan tales comportamientos, por lo que los introvertidos podrían encontrar quedarse en casa y ver una serie de televisión o leer un libro, mucho más emocionante que salir de juerga.

Para ser justos, no sólo la dopamina es determinante en la ciencia detrás de personas introvertidas o extrovertidas. No obstante, también hay otro estudio que sugiere que los cerebros introvertidos básicamente no se fijan en las caras humanas, más de lo que se preocupan por las flores. En un estudio de 2010 en el Instituto Salk de Ciencias Biológicas se reunió a un grupo de 28 personas entre los 18 y 40 años que calificaban entre el espectro completo de introvertidos o extrovertidos y sus matices, los más o menos de cada una de las categorías.

En dicha investigación, los expertos monitorizaron las reacciones cerebrales de los sujetos cuando fueron expuestos, primero, a una serie de imágenes de flores y luego a una serie de rostros humanos, buscando analizar la reacción electroencefalográficas. Los calificados como más extrovertidos tenían una mayor reacción en el electroencefalograma cuando veían los rostros humanos mientras que este nivel de estímulo estaba ausente cuando observaban las flores. Por su parte, los introvertidos tuvieron respuestas electroencefalográficas similares tanto a los rostros humanos como a las flores.

Es decir, que los introvertidos tienden a reaccionar de igual forma hacia otros humanos como seres inanimados.

Según otro estudio, los extrovertidos, son más sensibles a la recompensa y los estímulos placenteros que los introvertidos. Las personas introvertidas son más sensibles al castigo, por ello también tienden a respetar más las normas. Es decir, los extrovertidos aprenderán más mediante recompensas y los introvertidos mediante castigos. Por ello, a la hora de educar a nuestros hijos, hay que tener muy en cuenta su temperamento.

Otro estudio llevado a cabo en 2012 por la Universidad de Harvard, descubrió que los introvertidos tenían mayor materia gris (compuesta por cuerpos neuronales) en la corteza prefrontal, un área relacionada con la planificación, pensamiento abstracto y la toma de decisiones, que los extrovertidos. Esto puede explicar por qué los introvertidos tienden a sopesar todas las opciones antes de tomar una decisión, provocando que sean más racionales y por qué los extrovertidos suelen vivir más el momento, tomar más riesgos y ser más impulsivos.

Ventajas y desventajas de ser introvertido o extrovertido

Si nos centramos en el dato del grosor del área asociada a la planificación, puede suponer una ventaja para los introvertidos, pues meditan más sus decisiones, haciéndolas más acertadas en algunos casos.

Sin embargo, también puede ser un problema, ya que el hecho de darle tantas vueltas a las cosas les hace tener más tendencia a padecer problemas psicológicos, como la depresión.

En cuanto a los términos evolutivos, los dos han llegado hasta aquí, porque ambos tienen características beneficiosas para la especie.

Por un lado, los extrovertidos tienen más tendencia a explorar y sociabilizar, aunando sus fuerzas y sus inteligencias de cara al avance de la especie, mientras que, por otro, los introvertidos se exponen menos a los peligros, al ser personas mucho más cautas.

Además, todo esto también tiene aplicaciones laborales, pues los extrovertidos, por ejemplo, son mejores en el trabajo en equipo, mientras que los introvertidos son muy buenos oradores, debido a que meditan muy bien lo que van a decir, sin dejarse llevar por sus impulsos.

Realmente existe una base neurológica en las conductas y motivaciones de las personas introvertidas o extrovertidas. Sin embargo, no podemos a decir a ciencia cierta que las diferencias cerebrales sean la causa de esas diferencias de conductas. Bien puede ser que los diferentes comportamientos hayan modificado el funcionamiento y la estructura de su cerebro.

¿Qué es mejor entonces? Ninguno de los dos. Se considera que lo idóneo es ser “ambivertido”, mostrando las ventajas de ambos, pero en realidad no hay personas mejores ni peores, sino escenarios más o menos adecuados para el desarrollo de cada uno.

Fuentes: blog.rtve.es, omicrono.elespanol.com y supercurioso.com

Temática sugerida por: Pedro J. Parraga

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