dom. Abr 21st, 2019

La ley de Murphy: Si algo malo puede pasar, pasará

Seguramente ya has escuchado sobre la tan famosa ley de Murphy, esa que dice que, si algo puede salir mal, saldrá mal. Lo que en otras palabras quiere decir que algo siempre saldrá mal.

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La ley de Murphy es un enunciado basado en un principio empírico que trata de explicar los hechos acontecidos en todo tipo de ámbitos. A grandes rasgos, se basa en el adagio siguiente: “Si algo malo puede pasar, pasará“. Esta frase, que denota una actitud pesimista y resignada ante el devenir de acontecimientos futuros, puede aplicarse a todo tipo de situaciones, desde las más banales de la vida cotidiana hasta otras más trascendentes.

En realidad, la ley de Murphy no nace con el objetivo pesimista de pensar que todo saldrá mal sino más bien con el objetivo de fomentar la prevención. Es un poco la manera “cool” de ver el hecho de que, como dicen los legendarios refranes: “Hombre precavido vale por dos” y “Más vale prevenir que lamentar” …

La ley fue enunciada por Edward A. Murphy Jr., mientras realizaba unas pruebas iniciales de experimentos con cohetes sobre rieles puestos en práctica por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en 1949.

En uno de los experimentos su asistente cometió un error que impidió realizar las mediciones y el científico lo reprendió diciéndole que “si había una forma de cometer un error lo hará”. La ley de Murphy determina la importancia de considerar todos los posibles errores o problemas antes de hacer una prueba, ya que, de no ser considerados, sin importar las probabilidades, todos los problemas ocurrirían.

De todas formas, algunas de estas leyes tienen algo más de fundamento del que puede parecer. A veces incluso cuentan con investigaciones y pruebas que las respaldan. A continuación, te presentaremos 5 leyes que tienen base científica.

1. La tostada siempre cae en el lado de la mantequilla

En 1997 Robert Matthews publicó un artículo en Scientific American en el que recogió pruebas que confirmaban algunas de las leyes de Murphy. Una de ellas: la de la tostada.

Según Matthews, la altura de la mesa es determinante en este caso, ya que la rebanada de pan, untada o no, “no tiene tiempo para dar una vuelta completa y volver a caer bocarriba al llegar al suelo”. Hay que recordar que no lanzamos las tostadas al aire como si fueran una moneda, sino que simplemente se nos caen mientras intentamos, sin éxito, desayunar.

Matthews, que es físico y matemático, ya había publicado un estudio demostrando esta teoría en 1995. Su trabajo fue premiado con un Ignobel, la parodia de los Nobel cuyo objetivo es recompensar las investigaciones que primero hacen reír y luego hacen pensar.

También hay que aclarar que la gente tiende a recordar más vívidamente las veces en que cayó con el lado de la mantequilla hacia el suelo, puesto que si cayera con la mantequilla hacia arriba tendría menos consecuencias. Por lo tanto, uno tiene la impresión de que el pan siempre cae con la mantequilla hacia abajo, sin importar la verdadera probabilidad de cada ocurrencia.

2. Los pares de calcetines siempre van de dos en dos antes de entrar a la lavadora y de uno en uno al salir de ella

Esta ley viene explicada por la teoría de probabilidades y combinatoria, según el ya citado artículo de Matthews. Con independencia de qué ocurre con estas prendas en la lavadora (un misterio que está más allá de las humildes pretensiones de este artículo), “la pérdida aleatoria de calcetines siempre es más probable que cree el número máximo posible de calcetines impares”.

Si perdemos sólo un calcetín, ya tendremos uno suelto. Como ya no nos pondremos ese calcetín suelto, el próximo que perderemos al hacer la colada será otro que tenga pareja, por lo que ya tendremos dos calcetines desparejados.

Y si perdemos más de uno a la vez, lo más fácil es que sean de pares diferentes, como explica el estadístico Victor Niederhoffer en Daily Speculations. “Si tienes 20 calcetines -10 pares diferentes-, después de perder el primer calcetín, las posibilidades de que el segundo deshaga otro par son de 18 sobre 19, frente a 1 sobre 19 de que sea un calcetín del mismo par”. Es decir, si no compramos pares nuevos para reponerlos, corremos el riesgo de acabar con un cajón lleno de calcetines impares.

3. La otra cola siempre es más rápida

Si nos da la impresión de estar en la cola más lenta es porque 1) la cola más lenta es por lo general la que tiene más gente y, en consecuencia, es la cola en la que es más fácil que estemos y 2) si sólo escogemos una cola y hay, por ejemplo cuatro, hay un 75% de posibilidades de que al menos una de las otras colas sea más rápida que la nuestra. Por tanto, la mayor parte de las veces habrá al menos otra cola que sea más rápida.

Lo mismo se aplica al tráfico, como se explica en Principia Marsupia. En este caso hay que añadir que pasamos más tiempo en el carril lento precisamente porque es el más lento y además pasamos más tiempo siendo adelantados que adelantando.

4. Siempre encuentras las cosas en el último sitio en el que miraste

La razón es que no seguimos buscando después de encontrarlas. “Aquí estaban las llaves, en el tercer sitio en el que busqué. Luego he mirado en el cajón y debajo de la cama, pero ahí no las he visto”.

Por otro lado, si encontramos algo en el primer sitio donde buscamos, no se puede decir que esté perdido, por mucho drama que le pongamos al asunto. Se pueden admitir excepciones. Por ejemplo, si ese primer sitio es una oficina de objetos perdidos.

5. No importa cuántas veces se demuestre una mentira, siempre quedará un porcentaje de personas que creerá que es verdad

Se trata de una de las muchas versiones de una popular frase de Mark Twain, que dijo que una mentira puede dar media vuelta al mundo mientras la verdad aún se está poniendo los zapatos.

Hay muchos motivos que dan la razón, al menos en parte, a esta ley de Murphy. De entrada, los rumores exitosos juegan con nuestras emociones y ansiedades, como hacen leyendas urbanas clásicas como “la chica de la curva”.

Además, a medida que los rumores se difunden, les damos aún más credibilidad, simplemente por el hecho de que los oímos más. Esto nos lleva a difundirlos, por lo que entramos en un círculo vicioso. Los medios juegan un papel importante en este punto: un estudio del año 2014 recogía que muchos medios de comunicación dedican más tiempo y trabajo a propagar rumores falsos que a verificarlos y desmentirlos.

Y para finalizar te mostraremos 7 situaciones cotidianas comunes de la Ley de Murphy:

• Cuando necesitas urgentemente imprimir un documento para entregarlo a la brevedad, la impresora no tiene papel, se lo traga o simplemente no le queda tinta.

• Cuando necesitas anotar con urgencia algo: tienes papel, pero no encuentras lápiz. Si tienes lápiz no encuentras ninguna hoja donde anotar. Si tienes ambas cosas, lo más probable es que el lápiz no escriba.

• Cuando se te cae un objeto de tamaño pequeño (anillo, aro, lápiz, labial, etc) éste cae en la esquina de la habitación de más difícil acceso.

• Cuando estás en Facebook o en YouTube en horario de oficina y se acerca el jefe, justo en ese momento no puedes cerrar las ventanas o bajar el volumen, porque el computador se quedó pegado.

• Cuando quieres cambiar el canal de televisión, desaparece el control remoto por arte de magia.

• Cuando tras años de haber guardado una cosa sin usarla, decides tirarla, no pasará más de una semana cuando la necesites.

• Llegarás al teléfono justo a tiempo para oír como cuelgan.

La mayoría de la información fue recopilada de: verne.elpais.com, mi.astrocentro.com y guioteca.com

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