mié. Ago 21st, 2019

¿Por qué tenemos distintos tipos de sangre?

Nuestra sangre es uno de los elementos esenciales en la mitología vampírica, pero no es solamente el codiciable líquido viscoso deseado por un vampiro en una historia de terror; es un elemento vital en nuestro organismo, corre por todo nuestro cuerpo: en el corazón, en el cerebro, hasta en el dedo pequeño del pie; no hay rincón de nuestro cuerpo que no se relacione con ella.

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La sangre es de color rojo oscuro cuando circula por las venas y rojo brillante en el interior de las arterias; la sangre está compuesta por plasma y células, una de esas células son los glóbulos rojos o eritrocitos.

La función principal de los eritrocitos es oxigenar la sangre a través de hemoglobina, la cual capta oxígeno y lo libera en los tejidos; también recupera bióxido de carbono y lo saca de nuestro organismo a través de los pulmones.

Los eritrocitos son células sin núcleo las cuales además de oxigenar nuestra sangre son clave fundamental para determinar qué tipo sanguíneo somos. Al igual que todas las células, los glóbulos rojos tienen alrededor una membrana, la cual tiene dentro o en el exterior diferentes azúcares o carbohidratos.

Las diferencias las descubrimos gracias a los semiexitosos experimentos de un obstetra británico llamado James Blundell.

Él fue quien hizo la primera transfusión de humano a humano que se haya registrado, en 1818.

Su paciente era una mujer que estaba sufriendo una hemorragia después de dar a luz; el doctor le sacó sangre a su esposo y usó una jeringa para transferírsela a su esposa.

Además de esa, hizo otras 10 transfusiones, la mitad de ellas con éxito… lo que quiere decir que la otra mitad, el resultado no fue bueno.

La razón probablemente fue la incompatibilidad de los grupos sanguíneos.

Los hematólogos explican que tener diferentes tipos sanguíneos se debe a la genética, depende de la información heredada de nuestros padres, de ellos adquirimos genes que expresan enzimas, esas enzimas producen azucares alrededor del eritrocito y son esas azúcares quienes determinan el tipo de sangre de cada persona.

La incompatibilidad surge porque no todos los eritrocito o glóbulos rojos son iguales.

Adentro, todo es hemoglobina, pero afuera las proteínas y carbohidratos que cubren las células varían ligeramente.

De ahí vienen los diferentes tipos de sangre.

«Hay 4 grupos principales: A, B, AB y O«, explica la doctora Jo Mountford, del Servicio Nacional de Transfusión de Sangre de Escocia.

«Si eres tipo A, tendrás el antígeno A; B, el B; AB tiene ambos; O no tiene ninguno».

«Esos antígenos son básicamente proteínas con azúcar pegada que sobresalen de la superficie de los glóbulos rojos».

«La clave ahí es que tu cuerpo está acostumbrado a tus glóbulos rojos con o sin las proteínas en la superficie, así que, si le das a una persona el mismo tipo de sangre no hay problema porque el cuerpo la ‘reconoce'».

«Pero si eres tipo A y te dan sangre tipo B, tu cuerpo nunca ha visto algo así, de manera que lo interpreta como la introducción de algo extraño, y el sistema inmunológico responde».

«Eso es lo que tenemos que evitar: las reacciones a las transfusiones».

En términos poco técnicos, los leucocitos o glóbulos blancos se espantan y empiezan a atacar a los rojos desconocidos.

La incompatibilidad fue la clave

Ahora, como el tipo O no tiene ninguna de esas proteínas antígenas cubiertas de azúcar cubriendo las células, no hay nada extraño que excite al sistema inmunológico. Por eso quienes tienen sangre tipo O son donantes universales.

Además, ese es el tipo de sangre que tienden a mantener en las salas de urgencias y otros lugares en los que no tienen el tiempo para examinar qué tipo de sangre necesitan los pacientes.

El otro tipo universal es el AB: como conoce los antígenos A y B, nada lo sorprende, así que es conocido como el receptor universal.

La reacción del sistema inmunológico al mezclar tipos de sangre incompatibles fue lo que permitió descubrir que esos grupos existían.

A principios del siglo XX el doctor austríaco Karl Landsteiner mezcló diferentes tipos de sangre en tubos de ensayo y observó que las células rojas se agrupaban, formando grumos. Separó los glóbulos rojos del plasma y realizó diferentes combinaciones hasta hallar un patrón. Descubrió que la aglutinación solamente ocurría al mezclar ciertos tipos de sangre, la cual clasificó en grupos A, B y C (posteriormente recibiría el nombre de O).

Al juntar plasma del grupo A con células rojas de otra persona del mismo grupo, la mezcla permanecía líquida. Lo mismo sucedía con el plasma y las células rojas del grupo B, pero al combinar el grupo A con el B la mezcla coagulaba. Las sangres tipo O reaccionaba diferente; si mezclaba células rojas de tipo A o B con el plasma O la mezcla se endurecía, pero podía añadir exitosamente plasma de tipo A o B con las células rojas tipo O.

Y, ¿aparte de A, B y O?

Reconocer y destruir a los intrusos es la base de la inmunidad. Sin embargo, tenemos otros tipos de mecanismos de defensa.

El sistema Rh, este es determinado por la membrana, pero en esta ocasión por una proteína transmembranal, es decir está adentro de la membrana. Si tenemos esa proteína somos +Rh, sino es así, somos -Rh.

Entonces, las transfusiones sanguíneas ya no son sencillas, además de la compatibilidad del sistema ABO se agrega el sistema Rh donde los positivos pueden recibir sangre de los negativos y de positivos, pero los negativos únicamente de los negativos.

También es importante tener en cuenta el tipo sanguíneo de las mujeres embarazadas y sus fetos, ya que pueden ser incompatibles y en el parto cuando hay intercambio de fluidos sanguíneos esto causaría una hemólisis en el recién nacido, es decir, destrucción de los eritrocitos y una anemia por falta de eritrocitos.

En el caso de las mujeres embarazadas con sangre O Rh negativa, la situación es delicada, con el primer hijo incompatible, es decir, con Rh positivo no sucede nada, pero el organismo de la madre crea anticuerpos y los guarda en la memoria; el problema es cuando el segundo feto y ella tampoco son compatibles.

“El organismo de la madre ya tiene anticuerpos en la memoria contra el Rh y destruirá los eritrocitos del bebé, causando una muerte por destrucción de glóbulos rojos: hemólisis”, detalla la doctora Adriana González Villalva del Departamento de Biología Celular y Tisular de la UNAM. Pero gracias al avance de la ciencia hay una vacuna la cual detiene la respuesta inmune de la madre.

¿Por qué existen distintos grupos sanguíneos?

Los grupos sanguíneos más comunes son A+ y 0+, que poseen el 65% de la población mundial.

Se sabe también que algunos grupos sanguíneos están asociados a zonas geográficas. Por ejemplo, en el hemisferio oeste predomina el grupo sanguíneo 0, mientras que, en el este, lo hace el A y el B. En India, el 40% de la gente es tipo B mientras que, en Reino Unido sólo el 10%.

El grupo sanguíneo más raro es el AB-, que posee menos del 2% de la población mundial.

Parecería indicar que hay un vínculo genético.

De ser así, ¿habrá alguna ventaja evolutiva por tener varios tipos de sangre?

«No lo sabemos», responde Mountford.

«Ni lo entendemos: hay poblaciones completas de indígenas americanos que son todos tipo O, por ejemplo. Así que sabemos que está genéticamente codificado, pero cuál es su significancia o su función, es un misterio».

«Es probable que simplemente tengas ese tipo de sangre porque ese es el que está en tu grupo social, no porque responda a una razón evolutiva», señala.

No se sabe por qué existen diferentes grupos sanguíneos, pero sí sabemos que también los poseen la mayoría de los mamíferos (aunque no son compatibles con los humanos), y ya existían hace 20 millones de años.

No obstante hay algunos grupos sanguíneos que efectivamente tienen un propósito evolutivo, como el sistema duffy, que ha sido asociado con la resistencia a una cepa de malaria.

«La gente que no tiene el antígeno duffy es menos susceptible a una cepa de paludismo, que infecta los glóbulos rojos. Y hay otro antígeno que ha sido asociado a otra cepa de malaria, el Plasmodium falciparum«, señala Cruickshank.

«Hay un poco más de evidencia sobre un par antígenos asociados con resistencia a infecciones, pero aún no mucho más», agrega.

Y para finalizar te traemos 5 datos curiosos sobre los eritrocitos.

* 30 billones de glóbulos rojos tiene un adulto humano promedio en el cuerpo.

* Cada minuto cada uno de ellos completa el viaje por todo tu sistema circulatorio.

* 150.000 veces recorren tu cuerpo antes de morir.

* 2 millones de glóbulos rojos produce tu cuerpo cada segundo para reemplazar los que mueren.

* Esos que mueren son los que le dan el color café a tu excremento.

Fuentes: bbc.com, ciencia.unam.mx, computerhoy.com y muyinteresante.com.mx

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