Mar. Nov 19th, 2019

¿Se pueden regenerar las neuronas?

La ciencia se ha ocupado de probar que la generación de neuronas es también una realidad en otras edades y momentos del ciclo vital, no solo durante la etapa embrionaria. Es el proceso conocido como neurogénesis adulta…

Siempre se ha pensado que no. La mayoría de nuestras neuronas nacen cuando todavía estamos en el vientre de nuestra madre, y con el paso del tiempo, no se reproducen, sino que van muriendo poco a poco.

Sin embargo, esto no ha sido motivo de preocupación en situaciones normales. Es habitual que se pierda una cantidad generosa de neuronas cada día, lo que comienza a ser patológico es una pérdida excesiva como la que ocurre en la demencia.

Pero, la pérdida de neuronas que se considera normal, no afecta a nuestras capacidades cognitivas. De hecho, las neuronas reorganizan sus conexiones continuamente, para afianzar siempre las más útiles en cada momento y desechar las inútiles.

Pero, ¿y si te dijera que se han encontrado evidencias de que las neuronas se regeneran? ¿Sabes que hay ciertas zonas de nuestro cerebro en las que estas células se reproducen, aunque seamos adultos?

Las neuronas

Comencemos por ver a qué llamamos neurona. Una neurona es una célula altamente especializada que se encarga de transmitir información mediante los neurotransmisores. Se encuentran en el sistema nervioso central del cual son parte fundamental y existen diferentes tipos, cada uno con diversas funciones específicas.

La neurogénesis

También conocida como el nacimiento de nuevas células cerebrales, la neurogénesis es el proceso de generación de nuevas neuronas y células gliales, o sea, de nuevas células cerebrales.

Durante mucho tiempo se sostuvo con firmeza que las células cerebrales no eran capaces de volver a generarse luego de culminado el desarrollo de un organismo.

No obstante, ciertas investigaciones llevadas a cabo en las últimas décadas han puesto de cabeza la teoría y han determinado que, en efecto, la neurogénesis continúa aún después de completarse el desarrollo de los organismos, y así sucede a lo largo de toda la vida en organismos tanto vertebrados como invertebrados.

Diversos ejemplos de este proceso fueron evidenciados en el hipocampo de mamíferos, aves, insectos, roedores y crustáceos.

Regeneración de neuronas en el hipocampo

Parece que, en la mayoría de los mamíferos, se regeneran neuronas en el hipocampo y en el bulbo olfatorio. El hipocampo es esencial para el aprendizaje, la memoria y la orientación espacial, mientras que el bulbo olfatorio da sentido a la información que capta nuestro olfato.

Al parecer, numerosos estudios afirman que las neuronas nacen en una porción del ventrículo lateral y luego migran al bulbo olfatorio. Allí se integrarán con células ya existentes y participarán en la memoria olfativa y en el condicionamiento del miedo a través del olfato.

Los seres humanos se distinguen de otros mamíferos en que no poseen regeneración en el bulbo olfatorio. Sin embargo, se ha demostrado que sí se da esta regeneración en el hipocampo. Parece que eso explica por qué no somos tan dependientes del olfato como otros animales, mientras que poseemos mayor grado de adaptación cognitiva.

Antes de 1998, ya se sabía que existía neurogénesis en roedores y monos adultos. Pero, ¿y en los humanos?

En ese año, Eriksson y su equipo fueron los primeros en demostrar que en el hipocampo humano se produce regeneración neuronal. Utilizaron tejido cerebral humano postmortem, comprobando que durante toda la vida las neuronas se reproducen en el giro dentado.

Así, las células del hipocampo poseen una tasa de renovación anual del 1,75%.

No obstante, la neurogénesis humana en la corteza cerebral sólo ocurre en nuestro desarrollo temprano y no se mantiene en la edad adulta.

Regeneración de neuronas en el estriado

En 2014, un grupo de científicos del Instituto de Karolinska descubrió que existe neurogénesis en el cerebro de humanos adultos.

Estos investigadores encontraron neuroblastos en la pared de nuestro ventrículo lateral. Podemos decir que los neuroblastos son células primitivas que aún no han evolucionado, y que, en el futuro, se diferenciarán en neuronas o células gliales.

Pero eso no es todo, también encontraron que dichos neuroblastos crecen y se integran en una zona cercana: el núcleo estriado. Esta parte de nuestro cerebro es fundamental para controlar nuestros movimientos, y un daño en este lugar produciría alteraciones motoras como temblores y tics.

De hecho, los mismos autores descubrieron que en la enfermedad de Huntington, donde se dan déficits motores, apenas se regeneran neuronas en el estriado. Además, en etapas avanzadas de la enfermedad, la regeneración se detiene por completo.

Regeneración en otras áreas cerebrales

Hay autores que han encontrado regeneración neuronal adulta en otras áreas no convencionales, como en el neocórtex, corteza piriforme y estructuras límbicas como la amígdala o área preóptica.

Sin embargo, hay investigadores que han obtenido resultados contradictorios o han utilizado métodos poco precisos que han podido alterar los resultados. Por eso, es necesario continuar investigando para confirmar estos hallazgos.

Por otro lado, hay que mencionar que es complicado estudiar en humanos la regeneración de neuronas por los límites éticos existentes. Por ese motivo, hay más avances en el ámbito animal.

1.400 nuevas neuronas cada día

Así cuantifica la producción un equipo de expertos en el Instituto Médico Karolinska, en Suecia, tras analizar la concentración de carbono 14 en el ADN de las neuronas presentes en el hipocampo de personas fallecidas. Con su estudio, publicado por la revista Cell, constataron que “las neuronas se generan también durante la edad adulta y que puede contribuir al buen funcionamiento del cerebro”.

Afirma asimismo que estos procesos de neurogénesis adulta tienen un papel limitado, incapaz de corregir lesiones cerebrales serias, y que van mermando su efecto con la edad, pero que “nos dan pistas de que existe la posibilidad de inducir la aparición de neuronas a través de fármacos y tratamientos concretos”.

También hay que aclarar que el alcohol y las drogas matan a las neuronas y varían la plasticidad sináptica. El tabaco, la contaminación o cualquier elemento que afecte negativamente al sistema nervioso. Y la falta de ejercicio mental o la soledad. “Las neuronas no mueren por exceso de actividad, sino por justamente lo contrario, por inactividad”, confirma el experto José Manuel García Verdugo, catedrático de Biología Celular de la Universidad de Valencia.

5 hábitos que promueven la creación de neuronas

Sandrine Thuret, neurocientífica del King’s College de Londres, es una de las principales investigadoras de la neurogénesis del mundo. Ella sostiene con contundencia que el hipocampo continúa generando neuronas fundamentales para los procesos de aprendizaje y memoria durante toda la vida.

1. Ejercicio aeróbico. Científicos de la Universidad de Jyväskylä, en Finlandia, descubrieron que es una de las técnicas más adecuadas para aumentar la neurogénesis. La carrera o los ejercicios de resistencia se revelan como una práctica adecuada, aunque basta con “caminar a buen ritmo durante 30 minutos, cinco días a la semana”, como punto de partida, según el vocal de la SEN Pablo Irimia.

2. Alimentación. Apostar por la dieta mediterránea y por planes hipocalóricos parece ser, de nuevo, una decisión más que acertada. Aunque otros estudios dan un paso más, hablando de los flavonoides como alimentos que propician la neurogénesis adulta. Té verde, uvas rojas y, en definitiva, los alimentos ricos en antioxidantes, deben ser incluidos en la dieta habitual “por sus efectos positivos para evitar la degeneración celular”, apunta Irimia.

3. Sexo. El estudio publicado por la Us National Library of Medicine comprobó que el hipocampo produce neuronas nuevas cuando el cuerpo queda expuesto a la práctica del sexo de forma continuada, mejorando así la función cognitiva. Pero avisan: “La experiencia sexual repetida puede estimular la neurogénesis adulta siempre que esta persista en el tiempo”.

4. Estrés y ansiedad bajo control. Es, también, factor determinante para el correcto funcionamiento del cerebro, para el mantenimiento de la plasticidad neuronal y para el fomento de procesos de neurogénesis más relevantes. Así, científicos de la Universidad de Oregon apuntan a que la meditación, entendida como un ejercicio que controla y elimina la tensión, es una práctica desencadenante de la generación de nuevas neuronas en la edad adulta. En conclusión: unos minutos al día para dejar la mente en blanco ayudarán al cerebro tanto en el corto como en el medio y largo plazo.

5. Mente siempre activa. Se trata, quizá, del consejo más relevante: “El aprendizaje genera conexiones entre las diferentes zonas del cerebro, y por eso es clave para que este se pueda anteponer a su deterioro”, explica el neurólogo Irimia, que añade: “No se trata únicamente de leer mucho, sino también de mantener una interacción social habitual y estimular al cerebro constantemente”.

Fuentes: lifeder.com, vix.com y elpais.com

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