jue. Jun 20th, 2019

¿Por qué perdemos la memoria al beber alcohol?

Luego de una borrachera, la mayoría no se suele acordar de las cosas embarazosas que realizan. Ahora los científicos han descubierto por qué, luego de una noche de juerga no recordamos nada.

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¿Alguna vez te has despertado tras una intensa noche de fiesta sin poder recordar cómo llegaste a casa, qué hiciste o qué dijiste?

Es algo llamado «apagón cerebral» y, según el doctor Paul Wallace, consejero médico jefe de la asociación Drinkaware, es algo sorprendentemente común:

«En un estudio llevado a cabo en 2002 con 772 estudiantes universitarios de los Estados Unidos, el 40% de aquellos que tomaron alcohol con frecuencia el año anterior dijeron haber experimentado algún apagón cerebral. Estos se enteraron más adelante de que habían participado en actividades potencialmente peligrosas que no recordaban, como vandalismo, sexo sin protección o que habían cogido el coche».

Pero ¿por qué sucede y qué consecuencias tiene a largo plazo en la salud?

Según el doctor Wallace, el alcohol tiene la capacidad de afectar a la memoria, incluso cuando el consumo es moderado:

«El alcohol es un depresor del sistema nervioso central que funciona de igual modo que un sedante, haciendo que los procesos cerebrales se ralenticen, algo que provoca el deterioro de la memoria. Un elevado consumo de alcohol durante largos periodos de tiempo puede tener consecuencias a largo plazo en la memoria, de tal forma que incluso aunque algunos días no consumas alcohol, recordar lo que hiciste el día anterior o incluso lo que has hecho ese mismo día puede ser difícil».

Los apagones mentales son manifestaciones graves de pérdida de memoria muy comunes entre los bebedores sociales. No se trata solo de que se olviden ciertos momentos de la noche, es que el cerebro ni siquiera crea y almacena esos recuerdos.

«Los apagones mentales son una consecuencia frecuente de una intoxicación aguda, independientemente de la edad o de si el bebedor tiene dependencia del alcohol», explica el doctor Wallace.

«El estado de ebriedad se alcanza cuando una persona toma una cantidad excesiva de alcohol en poco tiempo. Se produce un rápido incremento del nivel de alcohol en sangre y, como sucede con cualquier otro sedante, el resultado es una reducción de las funciones cerebrales superiores. Eso incluye pérdidas de memoria e incapacidad de recordar los detalles de un suceso, o incluso el suceso entero».

Según el doctor David Nutt, del departamento de Medicina del Imperial College de Londres, la pérdida completa de memoria asociada con los apagones mentales se produce porque el alcohol interfiere con los elementos químicos necesarios para que el cerebro fije los recuerdos. Una interrupción neuropsicológica y química del hipocampo, una de las regiones del cerebro responsables de la memoria.

La ingesta excesiva de alcohol interfiere con los receptores del hipocampo que transmiten glutamato, una componente que envía señales entre las neuronas, del mismo modo en que actúan drogas anestésicas como la ketamina, y eso solo desequilibra aún más la función memorística.

Durante estas interferencias, el alcohol impide que algunos receptores funcionen correctamente. Este proceso hace que las neuronas creen esteroides que a su vez dificultan la comunicación neuronal. Esto afecta a la conocida como potenciación a largo plazo, un proceso que se cree necesario para el aprendizaje y la memoria.

En otras palabras, el efecto es similar a una amnesia convencional en el sentido en que el cerebro pierde su habilidad temporal de crear nuevas memorias. La gente que sufre de estos apagones puede realizar tareas básicas durante esos momentos (enviar SMS, desvestirse o incluso hablar – con poco sentido), pero no serán capaces de generar memorias sobre ello.

Ojo, el alcohol no solo afecta a la memoria a corto plazo. La ingesta continuada de alcohol provoca la pérdida de memoria a medio y largo plazo y disminución en la capacidad de aprendizaje en adolescentes.

El doctor Wallace también advierte de que, aunque los apagones cerebrales «no causen necesariamente daños permanentes a las células cerebrales», pueden tener consecuencias graves.

«A corto plazo, las personas que olvidan lo que hacen cuando están ebrias están siguiendo una conducta de alto riesgo, poniéndose a sí mismas y a otras en peligro sin siquiera darse cuenta. A largo plazo, la ingesta frecuente y abundante puede provocar daños en el cerebro por los efectos que tiene el alcohol en su composición química».

«Los estudios demuestran que tanto hombres como mujeres desarrollan problemas de memoria y aprendizaje como consecuencia del consumo abundante de alcohol. Estudios basados en diagnóstico por imágenes confirman que la contracción del cerebro es significativamente más pronunciada en sujetos alcohólicos que en los sujetos de control», apunta Wallace.

«Hasta el 80% de los alcohólicos presentan deficiencia de tiamina (vitamina B1), y parte de ellos llegan a desarrollar graves trastornos cerebrales, como el síndrome de Wernicke-Korsakoff, un trastorno peligroso asociado con la pérdida grave de memoria y otros problemas neurológicos mayores».

Pero los niveles de alcohol en la sangre no explican por qué solo algunas personas pierden pedazos enteros de su memoria, mientras que otras que beben cantidades similares no lo hacen. Un estudio de 2016, dirigido por Ralph Hingson del Instituto Nacional sobre Abuso de Alcohol y Alcoholismo, proporcionó algunas respuestas.

«La frecuencia con la que las personas reportaron exceso y estado de embriaguez en el último mes tuvo un rol, al igual que si fumaron y tomaron más de una droga psicoactiva», dice.

Los apagones son más comunes en personas con pesos corporales más bajos. También son más comunes entre los estudiantes universitarios, conocidos por beber alcohol antes de ir a reuniones sociales o fiestas, y eso hace que su nivel de alcohol en la sangre aumente de manera veloz», dice Hingson.

En 2017, Amie Haas, de la Universidad de Palo Alto, en California, descubrió que las mujeres suelen sufrir apagones con tres bebidas menos que los hombres. Un estudio de 2015 mostró que las mujeres que consumieron solo una bebida más de lo habitual, tuvieron 13% más de probabilidades de desmayarse que los hombres.

Aparte de las diferencias de sexo, podría haber un componente genético que dicte quién es más propenso a sufrir apagones. Por ejemplo, suelen serlo los hijos de mamás con problemas de alcohol.

Otro estudio, realizado en más de 1.000 pares de gemelos, descubrió que existen conexiones genéticas que inciden en la mitad de los apagones experimentados.

¿Se pueden evitar estos apagones cerebrales?

Obviamente sí: no bebiendo. Pero hay gente que incluso si ingiere pequeñas cantidades de alcohol sufre el mismo problema.

Para evitarlo, ayuda tener el estómago lleno. Los estudios demuestran que la causa principal de estas amnesias temporales es el aumento repentino del nivel de alcohol en la sangre. Generalmente, a partir del 0,15% de alcohol en la sangre se entra en zona de riesgo. Ese nivel es más o menos el doble de lo permitido para conducir, dependiendo de las leyes de cada país. Y el problema es alcanzar ese nivel de forma muy rápida.

Las mujeres son más propensas a sufrir este problema porque su nivel de alcohol en la sangre aumenta más rápido que en los hombres. No solo suelen tener comparativamente menos agua en el cuerpo para dispersar el alcohol, también tienen menos deshidrogenasa gástrica, una enzima que disuelve el alcohol.

Otro punto a tener en cuenta: se ha demostrado una tendencia a experimentar con más facilidad estas lagunas de memoria una vez se producen por primera vez. Es decir, si te ha ocurrido últimamente, lo mejor es no beber durante una buena temporada o, al menos, hacerlo más despacio.

Fuentes: huffingtonpost.es, es.gizmodo.com, bbc.com y sh-sci.org

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