mar. Jun 18th, 2019

La iglesia en la Edad Media

La Edad Media es una de las etapas más fascinantes de la historia. Un período que se caracteriza fuertemente por la existencia del Sistema Feudal o Feudalismo. Un mundo de nobles, campesinos, tributos, vasallos, feudos, y monarquías debilitadas. Pero más allá de esto, el mundo medieval estuvo dominado por la Iglesia católica o cristiana. Por eso es esencial que, para entender el desarrollo de la edad media, investiguemos en profundidad la importancia que tuvo Iglesia Medieval.

De hecho, podemos decir que la iglesia católica tuvo influencia en todos los órdenes de la vida de la edad medieval, y ningún sector de la sociedad se mantuvo ajeno a dichas influencias.

Diversas circunstancias explican esta extraordinaria influencia eclesiástica durante esta etapa de la historia europea y las profundas huellas culturales y religiosas que dejaron en Europa y el mundo occidental.

Fue la época de mayor esplendor de la Iglesia y en concreto de la Iglesia Católica, ya que esta tenía mucha influencia sobre la sociedad y, aunque existían otros credos, en el siglo XI Europa era en gran parte cristiana.

De hecho, es un periodo de la historia en el que en reinados y territorios europeos nació un nuevo concepto de unión: la cristiandad.

La cristiandad vivió una etapa de gran influencia, aunque se vio profundamente afectada cuando el año 1054, los obispos bizantinos negaron la autoridad del Papa provocando el llamado cisma de Oriente. Desde entonces, el mundo cristiano europeo se dividió en dos: Oriente optó por la Iglesia griega ortodoxa, mientras que Occidente se mantuvo fiel a la Iglesia católica romana como se conoce todavía.

La importancia de la Iglesia en la sociedad Medieval

En Occidente, la Iglesia se vinculó estrechamente a la sociedad feudal; la misma Iglesia era un gran poder feudal, pues poseía la tercera parte de la propiedad territorial del mundo católico y entre otras cosas, tenía derecho al diezmo, que era le décima parte de las cosechas de toda la gente.

En la Edad Media, la Iglesia Cristiana tuvo un rol decisivo. Fue la única institución que logró ejercer su poder a lo largo de una Europa fragmentada políticamente.

La vida cotidiana en la Edad Media y la forma de pensar de nobles y campesinos estaban muy influenciados por los principios y creencias de la Iglesia Cristiana. Como consecuencia de esto, las acciones de la gente se hallaban estrechamente ligadas a las normas religiosas.

Además, era al mismo tiempo el centro de la vida intelectual.

Se cristalizó así una mentalidad medieval basada en preceptos religiosos que perduró durante siglos.

Ya hemos dicho como la Iglesia en la Edad Media tenía mucho poder. El principal motivo lo encontramos en su riqueza, y como no, en una clara organización, así como en la importancia cultural, y en la influencia sobre la vida social. La iglesia se contraponía al desorden, la ignorancia y la violencia de la sociedad feudal. Todos los miembros de la Iglesia conformaban el clero, que se dividía en dos: el clero secular y el clero regular. El jefe espiritual de todos era el Papa.

El Clero secular

El clero secular eran aquellos miembros de la Iglesia que vivían en el mundo, mezclados con los laicos: el Papa, los arzobispos, los obispos y los párrocos.

El Clero regular

A partir del siglo VI se organiza en Occidente el clero regular. Sus miembros son aquellos que optaron por aislarse del mundo y vivir en monasterios regidos por un abad. Seguían, además unas reglas específicas. Su regla se basaba en el lema ora et labora, es decir, reza y trabaja.

Los principales movimientos heréticos de la edad Media

Durante la extensa edad Media, surgieron distintas interpretaciones y corrientes de pensamiento vinculadas al cristianismo que, en algunos casos, se alejaron sustancialmente de los dictados de Roma. El Papado, a través del poder civil de los distintos territorios, trató de luchar contra cualquier atisbo de heterodoxia que se detectara, aunque, en algunos casos, como vamos a ver a continuación, las formas de religiosidad cristiana consideradas heréticas tuvieron tal preeminencia que lograron atraer a miles de personas de diferentes lugares de Europa. Los principales movimientos heréticos (aunque no los únicos) que convulsionaron Europa durante la edad Media fueron los siguientes:

Priscilianismo. Esta corriente surgió como un rechazo a la creciente riqueza y relajación de costumbres que presentaba la Iglesia de Roma y defendía que la Iglesia debía volver a la pobreza. Asimismo, ente otros cambios, una de las tesis más revolucionarias en aquel momento que defendía el priscilianismo era que la mujer debía tener un papel protagonista en el ámbito eclesiástico, debía disfrutar de una amplia libertad y, además, debía tener autoridad en el contexto cristiano. Tras ser traicionado por algunos de sus acompañantes, Prisciliano fue ejecutado, la mayoría de sus adeptos más importantes fueron apresados y el resto de los que profesaban esa religión fueron considerados como herejes.

Adopcionismo. La idea que defendía el adopcionismo era que Jesús no era un ser divino desde su origen, sino que había sido adoptado por Dios para actuar como su hijo en la Tierra. El adopcionismo cobró una gran importancia durante los primeros siglos del cristianismo, ya que este dictado era fácil de vincular con la cultura clásica, donde muchos héroes habían alcanzado la condición de dioses en reconocimiento a sus actos o hazañas, o con la judía, donde se consideraba que el Mesías era un humano elegido por Dios.

Los cátaros o albigenses. Los cátaros defendían que el mundo estaba compuesto por una realidad dual, el mundo físico, creado por el Demonio o el Diablo, y el Reino de los Cielos o de Dios, que se encontraba más allá de los límites del ámbito material. Para ellos, el alma era el único elemento sagrado del ser humano, considerando el cuerpo como una vestidura terrena a la que no debía darse importancia. Tomando el alma como elemento principal y negando todo el contacto posible con el mundo material, los cátaros practicaban el ascetismo y una severa abstinencia de todo lo terreno.

Los husitas. Juan o Jan Hus, su principal ideólogo vinculado a la universidad de Praga, defendía que la Iglesia se había apartado hacía mucho de los preceptos de la Biblia, que se había convertido en una autoridad terrena rica y degenerada y que la única autoridad a la que debía obediencia era a la del Libro Sagrado. después de que Juan Hus fuera quemado en la hoguera tras acudir al concilio de Constanza a defender sus preceptos, comenzaron las llamadas revueltas o guerras husitas, en las que el ámbito religioso se unía con graves problemas de índole civil.

En un principio, la Iglesia de Roma organizó misiones para evangelizar estas comunidades y devolverlas a la ortodoxia, pero dichas misiones no solo no consiguieron su objetivo, sino que tuvieron que resignarse ante la continua expansión de las ideas cátaras. Ante tal fracaso, la Iglesia de Roma inició una violenta ofensiva y dio a la lucha contra los cátaros la condición de “cruzada”, presentándolos como peligrosos herejes y convenciendo a los poderes civiles de los territorios que contaban con mayor presencia de cátaros de que debían ser exterminados por la fuerza.

Fuente: sobrehistoria.com y mihistoriauniversal.com

Temática sugerida por: Daniela Polo Pineda

  • 5
    Shares