mié. May 22nd, 2019

Lo que hay detras de la catedral de Notre Dame

La catedral de Notre Dame es uno de los monumentos más visitados de París. También es uno de los templos góticos más bellos de Europa y una de las iglesias que más leyendas, secretos e historias oculta.

La catedral de Notre Dame comenzó a construirse en el año 1163 y finalizó en el año 1345. Hablamos de casi dos siglos de trabajo infatigable, generaciones enteras que vivieron al servicio de esta magnífica obra, sin mayor interés que dejar el testimonio de su fe inscrito en la piedra. De eso se trata justamente el arte gótico: una ofrenda literalmente elevada al cielo.

La Isla de la Cité de París, emplazamiento de la catedral, es una pequeña isla situada en el medio del río Sena, que siglos atrás había sido un lugar de culto celta y romano. Incluso en ella había un templo dedicado a Júpiter.

Tras la cristianización de Europa, se construyó también una iglesia románica conocida como Saint Etienne, pero con el cambio cultural que hizo posible la formación de ciudades, pronto apareció el interés por construir una iglesia acorde a los nuevos tiempos. Esta sería la catedral gótica de Notre Dame.

El proyecto fue impulsado por el obispo Maurice de Sully durante el reinado de Luis VII. Contó con el apoyo del rey y la participación económica de todas las clases sociales de París, gracias a lo cual el trabajo no sufrió interrupciones. Se inspiró, como era propio en la época, en el modelo de la abadía de Saint Denis, donde el abad Suger había aplicado por primera vez la llamada «estética de la luz», corazón del arte gótico.

Tras más de 850 años de existencia, Notre Dame de París ha persistido como un espacio vivo. Sus funciones espirituales han permanecido intactas, al tiempo que ha recibido cada año un promedio de 20 millones de visitantes.

Aunque la mayoría de los turistas se conforma con la foto de rigor, siempre hay quien se detiene a descubrir qué se esconde detrás de aquella «señora de piedra», como muchos la llaman.

Características de la catedral de Notre Dame

La catedral de Notre Dame de París se construyó en medio de calles estrechas y muchas viviendas, nada que ver con el espacio abierto que hoy la rodea. Cualquier mortal que se asomara a la puerta de su casa antes del siglo XIX, sentiría de inmediato la incontestable grandiosidad de aquella masa llena de símbolos, leyendas e historias.

Por ende, la primera característica resaltante de esta obra es su monumentalidad y su poder simbólico, pero en honor a la verdad, así solía ser el arte gótico. Con una visión de mundo teocéntrica, cada espacio de un edificio gótico era diligentemente cuidado y, aunque no tuviera una función, recibía la detallista atención de artesanos que creían que Dios los observaba.

No es de extrañar la profusión de detalles singulares en cada tramo, incluso aquellos inaccesibles o sin propósito definido. A aquella generación no le importaba que el ojo humano viera los detalles del esfuerzo, apenas le importaba que lo viera el Eterno. La mentalidad de sus constructores fue esta: darle toda dignidad a la obra como ofrenda a Dios. Por eso, el arte gótico es una oración de piedra.

La oración comienza desde que se dedica la catedral a la Virgen María o Notre Dame (Nuestra Señora, en francés). El culto mariano alcanzaba por aquellos años su punto más álgido. María, la madre de Dios, encontraba resonancia en una sociedad en que la mujer, cada vez más sola a causa de las cruzadas, se involucraba en la espiritualidad de un modo diferente.

Esto coincidía con el nacimiento del humanismo teológico, que abría paso a la percepción de un Dios más próximo y a la reivindicación del mundo sensible (la creación) como expresión de la luz divina.

La oración se expresa tanto en los nuevos recursos arquitectónicos que buscaban luz y altura como en las artes plásticas integradas al edificio. Bóvedas de crucería, contrafuertes, arbotantes (creados justamente para Notre Dame), vitrales y rosetones se unieron al poder de un arte cada vez más naturalista, que hizo posible expresar la fe renovada del pueblo hacia su Dios.

Fachada principal

La fachada occidental de Notre Dame se compone básicamente de tres secciones horizontales. En su base, tres pórticos preparan la entrada de los fieles a un espacio interior absolutamente subyugante. Los tres pórticos, aunque semejantes, difieren en los procesos de creación, las dimensiones y los temas, tal como se expresa en los tímpanos respectivos.

Tímpano de Santa Ana

El primer tímpano (izquierda) está consagrado a Santa Ana, madre de María. Así, la Virgen María, dispuesta como la theotokos, luce rígida en su trono con el niño.

En la franja del medio se observa la representación de la vida de María y, en la inferior, la representación de Santa Ana y San Joaquín. Las historias de Santa Ana y San Joaquín, al igual que la infancia de María, se documentaban entonces a la luz de los evangelios apócrifos.

Tímpano del Juicio Final

El pórtico central está dedicado al Juicio Final. Cristo como juez preside el tímpano en la franja superior, flanqueado por dos ángeles a cada lado, y al lado de estos, San Juan (derecha) y la Virgen María (izquierda). En la franja del medio se puede ver a los elegidos que llevan una corona. Al lado contrario, los condenados. En el centro de la franja, el arcángel San Miguel porta la balanza de la justicia, mientras un demonio intenta inclinarla a su favor.

La franja inferior representa la resurrección de los muertos en el final de los tiempos. Cada personaje se encuentra ataviado con los atributos de su ocupación u oficio. En el parteluz vemos a Cristo bendiciendo. En las jambas de los lados, los apóstoles completan el grupo. Debajo de cada uno de ellos, se representan los signos zodiacales.

Entre tanto, las arquivoltas del tímpano redundan en elementos alegóricos del cielo y el infierno. Podemos ver los demonios torturando a las almas en el lado derecho, a la altura de la franja inferior del tímpano. En el lado izquierdo vemos la representación de los bienaventurados como niños. En el resto de las arquivoltas, ángeles, patriarcas y santos.

Tímpano de Nuestra Señora

Esta sección sufrió importantes mutilaciones durante la Revolución Francesa, y tuvo que ser restaurada en el siglo XIX. La puerta está dedicada a la Virgen María. Es presidida por la escena de la coronación de la Virgen en la franja superior.

En la franja del medio, se representa la dormición de la María, quien yace en una cama acompañada por los apóstoles, mientras los ángeles elevan su alma al cielo. En la franja inferior, los patriarcas que sostienen o custodian un baldaquino con el arca de la alianza y las tablas de la ley.

En el parteluz, aparece la Virgen María con el Santo Niño en brazos. En las jambas, varios personajes como reyes o patriarcas. Destaca a la izquierda la representación de San Denís, quien sostiene su cabeza en sus manos, en alusión a su martirio.

El techo y la aguja

El techo de Notre Dame se encuentra sostenido por una armazón de madera que recibe el nombre de ”el bosque de Notre Dame». La razón de este nombre se halla no solo en lo numeroso de las vigas, sino en que cada una de ellas fue un árbol de roble entero, muchos de ellos con cientos de años de antigüedad por lo que se estima que para su construcción fue necesario cortar unos 1.300 robles

Incendio de la catedral Notra Dame

15 de abril de 2019: la catedral sufre un devastador incendio que destruye la aguja o pináculo principal la cual tardo casi 200 años en completarse, obra de Viollet-le-Duc, así como el techo.

Las reliquias que guardaba la catedral incluyen una corona de espinas que se cree fue la que usó Cristo antes de su crucifixión, y un pedazo de madera que se cree fue parte de la cruz en la que Jesús fue crucificado. Los informes iniciales dicen que estas reliquias no sufrieron daños durante el incendio.

La corona llegó a la ciudad de la mano del rey de Francia Luis IX en 1238. La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, aseguró que fue trasladada a un lugar seguro junto a otras reliquias, como la túnica de San Luis, que también se guardaba en la catedral.

Otra reliquia de suma importancia es el órgano del siglo XVII, considerado uno de los más hermosos del mundo. Tiene cinco teclados y unos 8.000 tubos. El órgano principal de la catedral de Notre Dame es el más grande que existe en Francia.

Este fue lugar de importantes hechos históricos, como la coronación del rey Enrique VI de Inglaterra en 1431, la beatificación de Juana de Arco por el Papa Pío X en 1909. Además ha sido inmortalizada en obras literarias como «El jorobado de Notre-Dame» de Victor Hugo, que en francés se titula «Notre-Dame de Paris».

Fuentes: culturagenial.com y bbc.com