Mar. Nov 19th, 2019

¿Cómo se forman las olas y los tsunamis?

¿Te has preguntado alguna vez cómo se forman las olas? Parece un proceso sencillo cuando las vemos romper en la orilla, pero son un fenómeno físico más complejo de lo que puede parecer a simple vista. Y es que las olas son el alma del mar, con ese movimiento ondulatorio que nos eclipsa y relaja cuando nos sentamos en la orilla a contemplarlas.

¿Qué es una ola?

Las olas son lo que se conoce en física como ondas mecánicas y se propagan entre dos medios materiales, en este caso entre la atmósfera y el agua. Una ola se forma por la fuerza del viento sobre la superficie de un líquido bien sea el océano, un río, un lago o el mar. Cuando las olas se producen en aguas profundas, es también el viento la fuerza generadora de la onda, que se propaga alcanzando distancias a veces muy lejanas de su punto de origen. Cuando las olas llegan hasta la playa, rompen y acaban su ciclo.

Al contrario de lo que se puede pensar las olas no transportan agua, sino movimiento, de este modo cuando se produce la ola se genera un movimiento circular en el agua y cuando esta pasa, las partículas regresan al mismo lugar. Es como atar una cuerda a una silla y hacer ondas, la cuerda no sale de las manos.

Origen

Aunque se suele pensar que las olas son provocadas por la acción del viento, esto va más allá aún. El productor real de una ola no es el viento, sino el Sol. Es el Sol el que calienta la atmósfera de la Tierra, pero no lo hace por todos lados uniforme. Esto es, algunos lados de la Tierra se calientan más a causa de la acción del Sol que otras. Cuando esto ocurre, la presión atmosférica va cambiando. Los lugares donde el aire es más caliente, la presión atmosférica es mayor y se crean zonas de estabilidad y buen tiempo, donde predominan los anticiclones. Por otro lado, cuando una zona no está tan caliente por el Sol la presión atmosférica es menor. Esto hace que se formen los vientos en dirección más presión-menos presión.

La dinámica de vientos de la atmósfera funciona de una forma similar a la del agua. El fluido, en este caso el viento, tiende a ir desde donde hay más presión hacia donde hay menos. Mientras mayor sea la diferencia de presiones entre una zona y otra, más cantidad de viento soplará y dará lugar a las borrascas.

Cuando el viento comienza a soplar y lo hace afectando la superficie del mar, las partículas de aire van rozando a las partículas de agua y se empiezan a formar unas pequeñas ondas. A esto se le llaman olas capilares y no son más que pequeñas olas de tan sólo unos pocos milímetros de longitud. Si el viento sopla hasta varios kilómetros de distancia, las ondas capilares van creciendo y dando lugar a olas más grandes.

Factores que intervienen en su formación

Existen varios factores que pueden condicionar la formación de una ola y su tamaño. Evidentemente, vientos más fuertes generan olas más altas, pero también hay que tener en cuenta la velocidad e intensidad de la acción del viento y el tiempo que se mantiene a una velocidad estables. Otros factores que condicionan la formación de distintos tipos de olas son el área afectada y la profundidad. A medida que las olas se acercan a la orilla, avanzan más despacio debido a que hay menos profundidad, mientras que la cresta aumenta su altura. El proceso continúa hasta que la zona levantada se mueve más rápido que la parte subacuática, punto en el que el movimiento se desestabiliza y la ola rompe.

Hay otro tipo de olas que son más bajas y redondeadas que son formadas por la diferencia de presión, temperatura y salinidad de las zonas adyacentes. Estas diferencias provocan que las aguas se muevan y den lugar a corrientes que formen pequeñas olas. Esto se le denomina olas de mar de fondo.

Las olas más comunes que vemos en la playa suelen tener una altura entre 0,5 y 2 metros y longitudes entre 10 y 40 metros, aunque existen olas que pueden llegar hasta los 10 y 15 metros de altura.

Otra forma de producirse

Existe otro proceso natural que también da lugar a la formación de olas y no es el viento. Se trata de los terremotos. Los terremotos son procesos geológicos que, si se dan en zona marítima, pueden llegar a formar olas de gigantesco tamaño llamadas tsunamis.

Cuando un terremoto tiene lugar en el fondo del mar, el cambio brusco que se produce en la superficie hace generar olas de cientos de kilómetros alrededor de esa zona. Estas olas se van desplazando a velocidades increíblemente rápidas por el océano, llegando a los 700km/h. Esta velocidad se puede comparar a las de un avión jet.

Cuando los maremotos se encuentran lejos de la costa, las olas se van desplazando con unos pocos de metros de altura. Es cuando se acerca a la costa cuando aumentan entre 10 y 20 metros de altura y son auténticas montañas de agua que impactan sobre las playas y provocan graves daños sobre las edificaciones circundantes y todas las infraestructuras de la zona.

Los tsunamis han provocado numerosos desastres a lo largo de la historia. Por ello, muchos científicos estudian los tipos de olas que se forman en el mar para poder hacer la costa más segura y, además, poder aprovechar la gran cantidad de energía que se libera en ellas para generar electricidad como un proceso renovable.

Tipos de olas

Existen varios tipos de olas dependiendo de la fuerza y altura que tienen:

Olas libres u oscilatorias: Se trata de olas que se encuentra en la superficie y que se deben a las variaciones que se da en el nivel del mar. En ellas el agua no avanza, sólo describe un giro al subir y bajar casi en el mismo sitio en el cual se originó el ascenso de la ola.

Olas de traslación: Estas olas se producen cerca de la costa. Cuando avanzan van tocando el fondo marino y acaban estrellándose con el litoral (una frontera ecológica que se caracteriza por intensos procesos de intercambio de materia y energía.) formando mucha espuma. Cuando el agua regresa de nuevo se forma la resaca.

Olas forzadas: Estas son producidas por la acción violenta del viento y pueden llegar a ser muy altas.

Como consecuencia del calentamiento global, el nivel del mar está aumentando y las olas cada vez harán más daño en la costa. Por ello es fundamental conocer todo lo posible acerca de la dinámica de las olas para hacer de nuestras costas un lugar más seguro.

El mayor tsunami histórico ocurrió en 1958, cuando se produjo un deslizamiento de tierra en un fiordo en Lituya Bay en Alaska, este generó una ola de 530 metros de altura

Fuentes:

Temática sugerida por: Llanos Juan

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