dom. Sep 22nd, 2019

La Avispa Esmeralda: El terror de las cucarachas

La Avispa Esmeralda es popular por su peculiar ciclo reproductivo tan complejo, que consiste en controlar cucarachas vivas para conducirlas hasta el nido, donde se convierten en huéspedes de sus larvas. Este sistema es llamado guía de parásitos, que consiste en la utilización de los servicios que pueda prestar un individuo, a beneficio de quien los utiliza. La avispa esmeralda es conocida como la pequeña asesina de muerte lenta por inyectar un veneno paralizador e hipnotizador.

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La Avispa Esmeralda, denominada así popularmente, pero su nombre científico es Ampulex compressa, es una especie de himenóptero apócrito de la familia Ampulicidae. Es popular por su peculiar ciclo reproductivo tan complejo, que consiste en controlar cucarachas vivas para conducirlas hasta el nido, donde se convierten en huéspedes de sus larvas. Este sistema es llamado guía de parásitos, que consiste en la utilización de los servicios que pueda prestar un individuo, a beneficio de quien los utiliza. La avispa esmeralda es conocida como la pequeña asesina de muerte lenta por inyectar un veneno paralizador e hipnotizador.

Habitan en las zonas tropicales del sudeste de Asia, África y en algunas islas del océano Pacífico

Muchas de las familias de himenópteros poseen larvas que se alimentan de otros insectos que han sido paralizados y encerrados en cavidades construidas por su madre, pero en otras familias, la avispa pone los huevos directamente sobre el insecto, de forma que las larvas al nacer se introducen en el interior del insecto y lo van comiendo poco a poco mientras éste sigue con vida.

Su desarrollo es mediante metamorfosis completa y son realmente frecuentes los casos de reproducción partenogenética.

Su apariencia es parecida a la de las hormigas, pero el cuerpo de la Avispa Esmeralda, además de tener alas, tiene un color azulado o verdoso brillante, parecido a la piedra que es conocida como Esmeralda. Poseen mandíbulas largas, una constricción detrás de la cabeza similar a un cuello, canaletas en el tórax y un abdomen con un peciolo marcado. Es una avispa parásita, cuya compleja relación con la cucaracha doméstica ha sido estudiado por los científicos al pasar de los años.

Posteriormente, lograron explicar la particular forma en que esta avispa utiliza a las cucarachas como presas para alimentar a sus larvas.

La mayoría de las avispas parásitas paralizan a su víctima con una picadura venenosa y luego ponen un huevo en su abdomen, cuando la larva nace, el cuerpo de la cucaracha le sirve de alimento.

Todos en la familia Ampulicidae lo hacen, pero esta especie en particular tiene un método que podría parecer macabro, si no fuera porque la naturaleza lo justifica. La Avispa Esmeralda convierte a las cucarachas en zombis, manipulando su comportamiento y dejándolas hipnotizadas.

El mecanismo que utiliza la Avispa Esmeralda
A lo largo de los años muchos grupos de científicos se han dedicado a tratar de comprender la compleja y feroz relación entre la avispa esmeralda y su víctima común, la cucaracha, a pesar de ser cinco o seis veces más grande y pesada.

Viéndolo exteriormente sin estudiar y analizar el complejo comportamiento, esta relación presa-parásito es similar a cualquier otra avispa hembra picando a la cucaracha, pone un huevo en su abdomen, y una vez eclosiona, la hambrienta larva se alimenta de la cucaracha.

Sin embargo, aunque la mayoría de los insectos parásitos tienden solo a paralizar a sus víctimas con una picadura venenosa, la avispa esmeralda por otra parte manipula el comportamiento de la cucaracha transformándola, por decirlo de una forma más coloquial en una esclava zombi.

Luego de unas dos picaduras, la cucaracha conserva físicamente la capacidad de caminar, pero queda totalmente despojada de la facultad de iniciar el movimiento por su propia voluntad. La avispa, ahora cansada después de haber administrado dos aguijonazos, recupera su energía cortando los extremos de las antenas de la cucaracha para luego beber su sangre.

Una vez repuestas sus energías, toma a la cucaracha por lo que queda de sus antenas y esta, acata sumisa las órdenes de la avispa y la sigue hasta su nido. Mientras tanto, la avispa introduce un huevo del tamaño de un grano de arroz en la parte inferior de la cucaracha, para luego cerrarlo con material vegetal.

La larva nace a los tres o cuatro días y crece dentro del insecto. Comienza a abrirse camino masticando hacia el interior de la cucaracha, y va alimentándose de sus órganos, uno a uno y en un orden exacto asegurando que la víctima dócil se mantenga con vida durante los siguientes días.

Una vez que la larva se ha convertido en pupa y ha desarrollado sus antenas, ojos y alas abandona la cucaracha, ya muerta y seca.

Este proceso llegar a durar aproximadamente seis semanas luego de ocurrida la primera picadura. La joven avispa comienza ahora su ciclo vital, en el caso de ser una hembra, seguramente se cobrará la vida de otra cucaracha en la cual incubará a su cría.

A pesar de todo este proceso, la cucaracha no muestra ningún deseo de forcejear, huir o luchar, incluso cuando está siendo devorada viva desde el interior, aunque físicamente es capaz de moverse.

Esta hipnosis es parecida a la que sufren los humanos que padecen de parálisis del sueño, es decir que estas consciente, pero no eres capaz de controlar los movimientos de tu propio cuerpo. Las paraliza, pero la cucaracha sigue consciente viendo todo lo que ocurre.

Esto se debe a la manera en la que la Avispa Esmeralda controla a la cucaracha.

La relación que existe entre ambas se documentó por primera vez en la década de 1950, aunque hasta hace muy poco los científicos no fueron capaces de entender cómo hace exactamente la avispa para manipular el comportamiento de la cucaracha de una forma tan precisa.

La primera picadura, administrada en una masa de tejido nervioso situada en el tórax de la cucaracha, contiene grandes cantidades de ácido gamma amino butírico y otros productos químicos complementarios llamados taurina y beta-alanina.

El amino butírico es un neurotransmisor que bloquea la transmisión de señales entre los nervios motores, y, en unión a las otras dos sustancias químicas, paraliza temporalmente las patas delanteras de la cucaracha.

Esto evita que la cucaracha escape mientras la avispa inflige la segunda picadura, más tóxica, directamente en el cerebro de la cucaracha.

Es esta segunda picadura es la que convierte a la cucaracha en una especie de zombi, y contiene lo que se conoce como cóctel neurotóxico. Con este veneno la cucaracha pierde la habilidad de controlar sus movimientos. El veneno del segundo aguijonazo bloquea los receptores de otro neurotransmisor denominado Octopamina, que está relacionado en la iniciación de movimientos espontáneos y complejos tales como caminar. No muere, aunque queda en una especie de estado de vegetación; deja de comer, camina con lentitud, pierde velocidad, reflejos y todo control sobre sí misma.

Aunque se ha demostrado que las cucarachas no aguijoneadas por avispas, a las que se les inyecta un compuesto similar a la octopamina, muestran un cambio conductual que las incita a caminar más. Por otra parte, aquellas cucarachas que se les inyecta una sustancia química que bloquea la octopamina, muestran una reducción en la marcha espontánea, al igual que sucede con las víctimas de la picadura de la avispa esmeralda.

Existe una estrecha línea entre ser capaz de caminar y ser capaz de iniciar un movimiento de este tipo. Las cucarachas picadas en este caso no son capaces de iniciar movimiento, a pesar de que sus habilidades para caminar parecen no estar afectadas, se ha demostrado por el hecho de que las cucarachas sean perfectamente capaces de caminar hacia el nido del parásito, si bien sólo cuando son dirigidas por la propia avispa.

Este extraordinario fenómeno fue probado poniendo a cucarachas afectadas en situaciones potencialmente peligrosas, para poner de esta manera a prueba sus reflejos de escape.

Los científicos descubrieron que las cucarachas picadas por las avispas esmeralda mostraron muy pronto estar privadas de cualquier voluntad de escapar a un lugar seguro, incluso cuando se las electrocutaba o se las arrojaba al agua para que se ahogaran.

Sin embargo, sus habilidades motoras, medidas por las contracciones de los músculos cuando se las sometía a estas peligrosas pruebas, eran las mismas que las cucarachas no aguijoneadas, lo cual sugiere que el veneno afecta específicamente a la decisión y no a la capacidad de caminar.

A pesar de lo complejo que este tipo de manipulación conductual puede parecer, no se puede dejar de apreciar el ingenio de este pequeño parásito, capaz de incapacitar a una víctima mucho más grande que ella. Si la avispa simplemente fuera capaz de paralizar a la cucaracha, probablemente no sería capaz de llevarla de vuelta a su guarida, y si simplemente tratara de matarla perdería su fuente de alimentos frescos.

Por esto, ha evolucionado para desarrollar un arma más compleja y precisa capaz de superar estos dos obstáculos: un veneno que sólo se centra en los circuitos neuronales específicos que garantizan que su víctima pueda caminar obedientemente hacia su tumba, y que al mismo tiempo le permite seguir con vida mientras es devorada.

Y, para terminar, un estudio publicado en la revista PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences) cuya publicación fue oficial de la de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos demostró a través de diversos estudios que las larvas que crecen en el interior de la cucaracha secretan sustancias antimicrobianas, y así van desinfectando su comida, puesto que se sabe que las cucarachas son agentes bacterianos que contienen bacterias causantes de amibiasis, esto también para conservarla y que no se descomponga.

Como es sabido, las cucarachas viven en condiciones poco higiénicas, y esto hace que puedan albergar virus y bacterias.

El descubrimiento de estas sustancias químicas combinadas utilizadas por las larvas de Avispa Esmeralda podría ser de gran utilidad para el desarrollo de técnicas de salud alimentaria o terapias antibióticas para humanos. características

Fuentes: hablemosdeinsectos.com

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