mié. Jul 17th, 2019

Atlántida, ¿Realmente existió?

Desde pequeños hemos oído de esta famosa isla/continente/país/ciudad o como sea que le dijesen, pero todos llegaban al mismo destino, se hundió bajo el mar.

Muchos historiadores, arqueólogos y geólogos han estudiado este lugar para llegar a una conclusión firme y concisa, ya que no se sabe a ciencia cierta si realmente existió y, gracias a esos estudios, conocemos un poco más de esta leyenda.

Conozcamos su historia.

El primero en hablar sobre Atlántida fue Platón, en los diálogos Timeo y Critias, en donde la mencionó y describió. Lo curioso es que su discípulo Aristóteles creía que se trataba de una ficción poética de su maestro.

Pero, ¿Qué decía?

Según relata, Atlántida existió hace aprox. 11.000 años, al oeste del estrecho de Gibraltar y era una isla más grande que Libia (norte de África) y Asia juntas. La Atlántida, que se llamaba así en honor de su primer gobernante, Atlas, uno de los hijos de Poseidón que se rebeló contra los dioses y fue condenado por Zeus a cargar sobre los hombros la bóveda del cielo, era la cuna de una civilización muy avanzada e inmensamente rica. Su flota navegaba por todos los mares a la busca de materias primas. El oro se empleaba en la isla para hacer estatuas y, con otros metales preciosos, cubría las fachadas de algunos edificios.

Los reyes atlantes ya habían construido templos, palacios, puertos y astilleros, y esclavizado a algunos de sus vecinos cuando se lanzaron a la conquista del Mediterráneo oriental, pero fueron derrotados por la ciudad de Atenas, y un terremoto y un diluvio sumergieron la isla continente en el océano en un día y una noche.

Tanto tiempo había pasado y tanto había ocurrido desde entonces que, a pesar de la envergadura del cataclismo que la sumergió, los helenos se habían olvidado de ella, hasta que el sacerdote egipcio Sonchis de Sais se lo recordó al legislador ateniense Solón (ss. VII-VI a. C.) cuando este visitó su templo.

A pesar de los muchos escritos que se han realizado durante siglos intentado localizar los restos de aquel imperio, la verdad es que son solo eso, escritos, cuando lo relataban no tenían pruebas físicas que lo demostrara. Así que, como dice la pregunta del título: ¿existió realmente la Atlántida?

Hasta el día de hoy no hay pruebas físicas, solo nos podemos basar en los textos.

La primera referencia de este lugar se escenifica en el Timeo como se mencionó antes. El objetivo final parece haber sido la descripción de las características inherentes al Estado ideal. La obra iba a ser una trilogía, pero jamás se escribió el tercer diálogo.

El mito persistió durante el Imperio romano, y seguía siendo objeto de estudio para las personas cultas de Alejandría, como cuentan Amiano Marcelino y el neoplatónico Proclo (ambos del siglo IV). Este mantenía que había islas más allá de Europa cuyos habitantes recordaban la existencia de una gran civilización tragada por el mar.

¿Y cómo fue que la historia nunca se olvidó?

A pesar del retroceso del saber clásico durante la Edad Media, el Timeo fue uno de los diálogos platónicos más comentados. Por eso permaneció viva la historia de la Atlántida.

Lo curioso es que más adelante, el descubrimiento y la colonización del Nuevo Continente fueron sucesos tan grandes que comportaron un momentáneo paréntesis en el tema atlante, pero nunca desapareció por completo.

Ya en el siglo XIX, el congresista y escritor estadounidense Ignatius Donnelly desarrolló su hipótesis en un destacado libro, “Atlantis: The Antediluvian World (1882)”, en el que la profusión de datos geológicos, botánicos o antropológicos, resultaba aparentemente incontrovertible y cautivó a un numeroso público. Para el autor, no solo el relato platónico era en esencia verdadero, sino también otros muchos mitos y leyendas, desde el jardín del edén hasta la nórdica Asgard, pues no hacían sino hablarnos del continente perdido, cuya colonia más antigua habría sido el Egipto faraónico.

Pero eso, no hay fotos ni jeroglíficos que nos demuestren que sea real, aun así, no por eso debemos descartar tal posibilidad. Porque, aunque no se haya descubierto, no quiere decir que no haya existido, al igual que en su momento las excavaciones arqueológicas de Schliemann descubrieron Troya, demostrando que la Ilíada de Homero describía escenarios reales.

Fuentes: guioteca.com, elconfidencial.com, magonia.com, y lavanguardia.com

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