dom. Abr 21st, 2019

¿Cuál es la razón del orden alfabético?

Ésta es una incógnita de difícil respuesta; por eso, fue necesario abordar temas complejos, como la historia antigua, para investigar la cuestión a fondo. Hay que admitir, sin embargo, que ésta es una versión acotada de la historia; no se pretende hacer un análisis exhaustivo de los notables etruscos, por ejemplo.

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No se sabe si los primeros alfabetos tenían un orden definido. Algunos alfabetos actuales, como por ejemplo la escritura Hanuno’o de algunas poblaciones originales de las Filipinas, en la cual se enseña una letra a la vez, sin ningún orden en particular, y no se usan para el ordenamiento alfabético. Sin embargo, varias tablillas ugaríticas del siglo XIV a. C. preservan el alfabeto en dos secuencias. Una de ellas, el orden «ABCDE», utilizado más adelante por los fenicios, se sigue utilizando hoy en día, con cambios menores, en los alfabetos hebreo, griego, armenio, gótico, cirílico y latino; la otra, «HMĦLQ», se utilizaba en el sur de Arabia y actualmente se sigue usando en el alfabeto Ge’ez. Ambos tipos de orden alfabético se han mantenido más o menos estables, por consiguiente, por lo menos durante los últimos tres mil años.

No obstante, para explicar por qué́ nuestro alfabeto tiene ese orden, es necesario explorar al menos cinco culturas.

Los egipcios

Los egipcios escribían hacía ya miles de años cuando nació Cristo. Esta civilización se dio cuenta de que sería más fácil escribir sobre un papiro con un cálamo que tallar sobre piedra. Aunque los egipcios nunca tuvieron un alfabeto propiamente dicho, sus jeroglíficos evolucionaron de manera considerable durante el apogeo de su civilización. En un momento, llegaron a utilizar más de cuatrocientos jeroglíficos, pero su escritura fue agilizándose a medida que atravesó las siguientes cinco etapas:

Jeroglíficos que representaban cosas. El jeroglífico de un caballo significaba “caballo”. Este método implicaba dibujar un jeroglífico distinto para cada palabra y divulgó una escritura que se basaba en cosas concretas en lugar de en conceptos abstractos.

Dibujos que representaban ideas. El dibujo de una pierna no sólo significaba “pierna”, sino también ideas asociadas con las piernas, como “correr” o “rápido”.

Dibujos que representaban sonidos. En esa etapa, se utilizaban símbolos para describir los sonidos de las palabras que se pronunciaban, en lugar de utilizar imágenes gráficas de la palabra significada.

Dibujos que representaban sílabas. Un símbolo representaba una sílaba de una palabra. En esa etapa, un mismo jeroglífico podía aparecer en palabras que no estaban relacionadas entre sí́, pero que tenían una sílaba en común.

Símbolos que representaban los sonidos de las letras de una palabra. Este sistema de representación desplazó a los dos anteriores, puesto que los sonidos de las letras daban mucha más flexibilidad a la escritura, aunque fuera necesario usar más jeroglíficos para crear una palabra. Al principio, había cientos de sonidos de letras, pero los egipcios los combinaron de manera de poder eliminar muchas redundancias. Finalmente, redujeron la cantidad de sonidos a veinticinco.

Un alfabeto es un sistema cerrado de signos escritos, cada uno de los cuales —en teoría— representa un sonido oral. En un alfabeto funcional, todas las palabras orales de un idioma deberían poder expresarse combinando esas letras. En la última etapa, cuando los egipcios desarrollaron símbolos que representaban los sonidos de las letras, estuvieron muy cerca de inventar un alfabeto como el que conocemos hoy. Pero pese a que tenían las herramientas para escribir “caballo” pronunciando los sonidos de las letras de la palabra en lugar de ilustrarla, ellos prefirieron seguir utilizando los primeros tres tipos de jeroglíficos y nunca llegaron a expresar la palabra “caballo” sin dibujar un caballo.

Los ugaríticos

Aunque a los fenicios se los elogia por haber sido los inventores del alfabeto, en la actualidad, se reconoce que los primeros alfabetos aparecieron en la ciudad de Ugarit, al noroeste de Siria. Un estudioso alemán, Hans Bauer, encontró tablas con letras ugaríticas dispuestas frente a una columna de conocidos signos silábicos de Babilonia. Con esto se demuestra que los ugaríticos ordenaron su alfabeto en forma consciente. Lo que no queda claro es si esas tablas se utilizaron como un abecedario instructivo.

Si bien la fonética del alfabeto ugarítico era idéntica a la de los símbolos fenicios, las letras en sí eran diferentes del alfabeto fenicio posterior y de las anteriores lenguas egipcias y semitas.

Los fenicios

Es probable que el alfabeto fenicio se haya desarrollado alrededor de la misma época que el ugarítico, pero los fenicios fueron mucho más importantes en la historia de la lengua, dado que difundieron su alfabeto en gran parte del mundo. Al pueblo fenicio no le preocupaba lo estético. Eran comerciantes y no necesitaban un alfabeto para la literatura o para la historia —no se dedicaban a escribir libros—, sino para los negocios, es decir, para rastrear inventarios, para estandarizar procedimientos contables y otras tareas mercantiles. Hacia el año 1000 a. C., los fenicios llevaban su alfabeto con ellos a la mayoría de los principales puertos del Mediterráneo.

Los fenicios abandonaron por completo los jeroglíficos (que representaban dibujos) y se quedaron con los símbolos (que representaban sonidos). La palabra fenicia aleph significaba “buey” y la letra “a” se dibujaba como una cabeza de buey. El buey, que era el animal más importante de la granja en esos tiempos, constituyó la base de la primera letra de la mayoría de las lenguas europeas y semitas, e incluso, del español, años más tarde.

La púrpura fenicia, el tinte más preciado de la Antigüedad

Más adelante, los griegos adaptaron el lenguaje fenicio a sus necesidades. Tomaron dieciséis caracteres de los fenicios, todas consonantes, y quedaba a criterio del lector decidir dónde poner las vocales en una palabra.

Toda lengua oral tiene vocales y consonantes, pero una gran cantidad de lenguas antiguas escritas no incluían vocales en su alfabeto. Técnicamente, según el Diccionario de la Real Academia Española, una consonante es un “sonido en cuya pronunciación se interrumpe en algún punto del canal vocal el paso del aire espirado, como en p, t, o se produce una estrechez que lo hace salir con fricación, como en f, s, z”. Las consonantes se forman con las cuerdas vocales con la ayuda de la lengua, los dientes o los labios. Las vocales, en cambio, se forman simplemente por el movimiento de las cuerdas vocales, sin obstrucción de los otros órganos del habla. La falta de vocales en el alfabeto fenicio es lo único que lo aleja de la lengua moderna.

Los griegos

Los griegos recogían elementos de otras culturas; tomaban sus elementos preferidos de las lenguas fenicias y semitas, y los combinaban para crear los suyos. Alrededor del siglo IX antes de Cristo, por ejemplo, agregaron cinco vocales a las consonantes fenicias (alfa [a], épsilon [e], iota [i], ómicron [o] e ípsilon [i/u]), La letra alfa se convirtió en la primera letra de la lengua griega.

Si sos un lector perspicaz, te preguntarás cómo puede ser que la letra fenicia aleph se haya convertido en la letra griega alfa si los fenicios no tenían vocales. En realidad, la letra alfa se tomó del alfabeto hebreo, y no del fenicio, y su similitud con el fenicio se debe a que aleph también significa “buey” en hebreo. Las primeras letras del alfabeto hebreo son aleph, beth, gemel y dalth, que significan “buey”, “casa”, “camello” y “puerta”, respectivamente. Los equivalentes griegos son alfa, beta, gamma y delta.

Lo que promueve la adaptación de sonidos a la lengua escrita es saber si la lengua originaria puede expresar los sonidos que ya usaban en la oralidad los pueblos que la adoptaron. Los griegos necesitaban letras para expresar los sonidos de vocales que ya existían en su lengua hablada. El alfabeto fenicio no los tenía, y aunque la lengua hebrea sí tenía sonidos de vocales, éstos se utilizaban en forma irregular y esporádica. Sin embargo, los hebreos tenían consonantes que producían sonidos que los griegos no tenían. Ése era el caso de la primera letra del alfabeto.

En hebreo, la letra aleph era un sonido suave y entrecortado que no tenía un equivalente fónico en la lengua griega. Los griegos tomaron esas consonantes “inútiles” del hebreo y las convirtieron en vocales griegas. De esa manera, el origen de las vocales griegas era hebreo y el de las consonantes era fenicio.

Los griegos agregaron algunas consonantes propias y, así, tuvieron un alfabeto de veinticuatro letras. No tenían un equivalente de la c y algunas letras representaban sonidos diferentes de sus equivalentes en la lengua moderna. Por ejemplo, la letra griega ro (P, p) sonaba como nuestra r. Sin embargo, en la actualidad, el orden del alfabeto griego es casi el mismo que el nuestro, con algunas excepciones evidentes; entre ellas, el hecho de que la z era la sexta letra del alfabeto, no la última.

Los romanos

Los romanos fueron gobernados por los etruscos, pueblo que utilizó el alfabeto griego. Antes de su caída, los romanos adoptaron el alfabeto griego y luego comenzaron a efectuar cambios. Ellos establecieron el orden alfabético que utilizan los países de habla española hoy, pero el alfabeto romano contenía sólo veintitrés letras. La j, la u y la w se incorporaron mucho después del nacimiento de Cristo.

En sus orígenes, la letra j se utilizó como variante de la vocal i. Hasta el siglo XVII, el nombre de César, por ejemplo, se habría escrito Iulius. La w se expresó en la lengua anglosajona con la notación uu o u hasta alrededor del año 900 d. C. La u se usó como variante de la letra v. A partir del siglo XVIII, la letra u se utilizó exclusivamente como vocal.

¿Por qué los romanos reordenaron el alfabeto griego? Hubo varias razones para esos cambios, el más interesante quizá sea por qué se colocó la z al final del alfabeto. Al principio, los romanos descartaron la sexta letra griega porque creían que no era necesaria. Cuando Roma conquistó Grecia en el siglo I a. C., decidieron que necesitaban esa letra otra vez, sobre todo para transcribir las palabras griegas en latín. Sin embargo, para esa época, los romanos ya habían formalizado su alfabeto y, como la z había perdido el lugar que le correspondía, la pusieron en el último puesto. Otras lenguas romanas no tuvieron necesidad de reafirmar la posición originaria de la z.

Queda claro que la ubicación de las letras en el alfabeto fue esencialmente arbitraria. Es probable que tuviera más sentido colocar todas las vocales juntas separadas del resto, al comienzo o al final del alfabeto; aprender el orden alfabético no importa demasiado para poder aprender español. ¿Leeríamos o escribiríamos peor si aprendiéramos el alfabeto al revés? Así y todo, las tablas ugaríticas indican que el alfabeto se enseñaba en orden y los lingüistas descubrieron, en la mayoría de las culturas, que las listas de alfabetos se escribían sin variación y en el mismo orden, a pesar de que el orden de las letras no tiene un significado intrínseco, a diferencia del orden de los números.

Lo que hace que la explicación de esta incógnita sea tan atractiva es la casualidad total del orden de nuestro alfabeto. ¿Alguien se imaginaría que la a está antes de la b porque para la cultura semita antigua el “buey” estaba antes que la “casa”?

Fuentes: selecciones.com.ar y es.wikipedia.org

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