Sáb. Nov 16th, 2019

Efecto Mandela, ¿Falsos recuerdos?

Nelson Mandela falleció el cinco de diciembre del 2013 debido a los efectos de una infección respiratoria. El deceso del primer presidente de color de Sudáfrica y uno de los principales iconos de la lucha contra el apartheid se produjo en su casa después de un prolongado período de agonía a los noventa y cinco años de edad, siendo recogido por la mayoría de principales medios de comunicación.

Sin embargo, existe una gran cantidad de personas que se sorprendieron de este hecho, afirmando que recuerdan que el expresidente sudafricano falleció en prisión e incluso declarando rememorar escenas de su funeral. No se trata de un caso aislado, sino que en otras ocasiones se ha comunicado un fenómeno semejante en el que algunas personas recuerdan cosas que en principio no han sucedido. Si bien existen numerosos casos anteriores al deceso del mandatario sudafricano, dicho fenómeno se ha denominado efecto Mandela.

El efecto Mandela

El efecto Mandela fue llamado así por Fiona Broome, investigadora y apasionada de lo paranormal, que recibiría con gran sorpresa la noticia de la muerte de Nelson Mandela. El motivo de la sorpresa es que Broome recordaba vívidamente su fallecimiento y las consecuencias de éste, así como su funeral, muchos años antes del deceso real. Y no solo ella, sino que otras personas decían recordar lo mismo. Posteriormente el debate se trasladaría a Internet, donde numerosas personas compartirían experiencias semejantes.

Así pues, con efecto Mandela se hace referencia a aquellas situaciones en que múltiples personas parecen recordar, de una manera semejante o incluso idéntica entre sí, fenómenos que no se han producido o que no coinciden con los datos históricos reales. Para estas personas su recuerdo es real y verídico, así como también lo es el hecho de que en el presente están recibiendo información que contradice dicho recuerdo y esta aparenta ser verdadera.

Otros ejemplos de este efecto

Espejito espejito….

Si le preguntamos a alguien qué le decía la malvada madrastra de Blancanieves al espejo en busca de la aceptación de su belleza, muchos contestarían con la frase “espejito espejito, dime quién es la más bella del reino“. Sin embargo, en realidad Maléfica nunca utilizó las palabras “espejito espejito”, en el clásico de Disney, sino que le llamó directamente “espejo mágico”.

 

Luke, yo soy tu padre

Siguiendo con las frases de cine, no podía faltar la famosa frase de Darth Vader, entonada en español por el gran Constantino Romero: “¡Luke, yo soy tu padre!“. Sin embargo, ni Constantino ni James Earl Jones, encargado de la voz en inglés, pronunciaron el nombre del confuso Luke, por lo que la frase real fue un simple “yo soy tu padre“.

 

The Simpsons.

Todo el mundo conoce a estos simpáticos personajes de color amarillo. Sin embargo, ¿el apellido de Homer, Bart y compañía termina en S? No. Realmente son Los Simpson, sin S.

Véase que en la versión original en inglés sí se llama la serie como ‘The Simpsons’ pero su traducción al español es ‘Los Simpson’, aunque todo el mundo los llama ‘Los Simpsons’.

 

We Are The Champions…of the world.

La archiconocida canción de Queen se te viene rápidamente a la cabeza. Pero, ¿sabrías decirme cómo termina? termina con un “of the world”, ¿no? Pues no.

 

El pensador.

La famosa escultura de Auguste Rodin, El Pensador, es recordada por todos. Sin embargo, mucha gente recuerda a esta persona pensante con la palma de la mano sobre la frente. Larealidad es que está apoyado sobre la barbilla.

Looney Toons.

¿Conoces a estos simpáticos dibujos animados liderados por Bugs Bunny? Vale, pues no es Toons, es Looney Tunes.

 

 

Mickey Mouse.

Hazte una imagen mental del ratón más famoso del mundo. ¿Lo tienes? Ahora dime, ¿lleva tirantes? Seguramente digas que sí, pero… no, Mickey no lleva tirantes.

 

Ser o no ser, esa es la cuestión… pero sin calavera

Después de la famosa escena del balcón de Romeo y Julieta, una de las escenas más famosas de las obras de teatro escritas por William Shakespeare sería ese “ser o no ser”, en el que Hamlet declama con una calavera en la mano.

Pero en realidad Shakespeare en ningún momento describió esa imagen que nos viene a todos en la mente. En realidad, durante la frase Hamlet no lleva nada en la mano, mientras que la calavera aparece después.

 

La cola de Pikachu

Al pensar en la imagen de este famoso Pokémon amarillo es muy típico pensar en él con una raya oscura atravesando su cola. Sin embargo, basta con buscarlo en internet para comprobar que sólo se oscurece la base.

 

El caballero sin monóculo

Algo similar a lo de Pikachu ocurre con el personaje protagonista del Monopoly. Una de las primeras imágenes que aparecen en la mente de quién lo piensa es la de un caballero con monóculo, pero en realidad la imagen inicial no lleva este complemento.

Intentos de explicación del efecto

El intento por explicar este fenómeno ha provocado un amplio debate, surgiendo varios intentos de explicación a partir de diversas teorías y perspectivas.

Algunas personas se han basado en la teoría de los universos múltiples para intentar explicar el efecto Mandela, proponiendo que el motivo de éste puede hallarse en el solapamiento de las líneas temporales de diferentes realidades alternativas. Así, se juntaría lo ocurrido en esta realidad con lo propio de otra, apareciendo en la memoria de las personas un suceso que en nuestra realidad no habría pasado todavía o que bajo ciertas circunstancias podría haber ocurrido.

Además, algunos parten de la teoría cuántica para considerar que este efecto se debe al posible desplazamiento de nuestra consciencia por dichos universos alternos. Al enfrentarnos al hecho real del universo actual, aparece desconcierto debido a la disociación entre lo recordado y lo que se está informando, siendo para el sujeto ambos recuerdos totalmente creíbles.

Dentro de esta corriente, otras personas parecen considerar que el efecto Mandela es el producto de la apertura de portales entre universos paralelos debidas a las colisiones entre partículas que se producen en el CERN. Ambas perspectivas se basan tan solo en la especulación, y son rechazadas por la gran mayoría de investigadores en psicología y neurociencias.

Otra corriente de pensamiento parece indicar que las causas del efecto Mandela pueden encontrarse en un intento de control y manipulación mental por parte de organismos gubernamentales, introduciendo información falsa con propósitos inciertos.

Finalmente, otra explicación que ofrecen algunas personas se basa en que vivimos en una realidad programada, en la que de vez en cuando se producen modificaciones que alteran nuestra programación interna y dejan huellas de nuestro estado anterior.

Explicación psicológica del efecto Mandela

Si bien las múltiples teorías al respecto pueden resultar de gran interés, este fenómeno resulta explicable desde la psicología. Concretamente, el origen del efecto Mandela puede hallarse en una serie de procesos mentales relacionados con un mal funcionamiento o distorsión de la memoria.

La presencia de un efecto Mandela no es indicativo de que la persona mienta respecto a lo que recuerda. Para ésta el recuerdo es muy real, existiendo el recuerdo como tal. Sin embargo, el origen de dicho efecto puede hallarse en la interferencia de otras informaciones o la creación de fragmentos de recuerdo con las que se rellena la memoria de los sucesos.

El motivo de la generación de estos recuerdos puede hallarse en que la memoria es en gran parte constructiva, recordando los principales elementos que formaban parte de una escena para luego reconstruirlos mentalmente cuando necesitamos recuperar el recuerdo. A partir de esto, resulta sencillo que la introducción de nuevos elementos a posteriori o la interferencia otros pensamientos, recuerdos o creencias puedan provocar un falso recuerdo.

Algunos de los fenómenos mentales que pueden explicar el efecto Mandela son los siguientes.

1. La confabulación

El fenómeno mediante el cual los seres humanos rellenamos los diferentes huecos presentes en nuestra memoria con recuerdos fabricados, de manera inconsciente. Tomando como base un recuerdo real el individuo elabora y crea distintos espacios y fragmentos de memoria. En la mayoría de los casos la generación de dichos fragmentos no es realizada con intención de engañar a los demás, sino que el propio individuo cree que su recuerdo es tal.

2. Inducción externa de recuerdos

El hecho de que múltiples personas coincidan en el mismo recuerdo puede deberse al hecho de que no resulta imposible inducir un falso recuerdo en otras personas. De hecho, se ha demostrado que procesos hipnóticos o basados en la sugestión pueden inducirlos con cierta facilidad. Mediante el lenguaje y según qué tipo de preguntas se realicen respecto a una situación concreta, la persona analizada puede llegar a modificar su percepción interna de los hechos rememorados, tal y como demostró la psicóloga Elizabeth Loftus.

3. Criptomnesia

Vinculado al punto anterior podemos encontrar el fenómeno denominado criptomnesia, el cual permite que un recuerdo sea experimentado como algo vivido por primera vez debido a la presencia de confusión respecto a su origen. Consideremos como propia una idea o información que hemos leído, visto u oído, de manera que podemos identificar como recuerdo algo que nos ha llegado a través de otros al confundir el recuerdo de lo que hemos pensado o percibido con el recuerdo real de los hechos.

Con ello, una persona puede identificar la creencia de otra como elaboración propia, de manera que es posible la expansión de una misma idea sin que ésta se considere como proveniente de otros.

Fuentes: psicologiaymente.com, elespanol.com y psicopico.com

Temática sugerida por: Monse Rosales, María R de Espriella, Javier Guerra y jose hernandez

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