Mar. Dic 10th, 2019

Las atrocidades del Proyecto MK Ultra

El objetivo o la meta final que se había planteado para el Proyecto MK Ultra era encontrar una o varias formas de poder controlar la mente de un ser humano, alterando su percepción sensorial y logrando así extraer información «100 % fidedigna» en futuras sesiones interrogatorias.

El proyecto MK Ultra —a veces también conocido como programa de control mental de la CIA— fue el nombre en clave dado a un programa secreto e ilegal diseñado y ejecutado por la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) para la experimentación en seres humanos y cerrar la “brecha de lavado de cerebro” que se abrió luego de la Guerra de Corea. El gobierno estadounidense sostenía que sus soldados capturados fueron sometidos a “técnicas de control mental” por parte del gobierno coreano.

Estos ensayos en humanos estaban destinados a identificar y desarrollar nuevas sustancias y procedimientos para utilizarlos en interrogatorios y torturas, con el fin de debilitar al individuo y forzarlo a confesar a partir de técnicas de control mental para posteriormente resetear la memoria del interrogado con el fin de que no quedara rastro alguno de lo ocurrido.

Uno de los planes del MK-ULTRA era “programar” a una persona para que fuera asesino (sin saberlo) o controlar la mente de líderes opositores, como Fidel Castro.

Para ello se intentó fichar a los más prestigiosos científicos de la época en campos tan diversos como la química, la psicología, la psiquiatría o la neurología. Muchos de estos expertos provenían de la Alemania nazi a través de la conocida como Operación Paperclip.

Fue organizado por la División de Inteligencia Científica de la CIA en coordinación con el Cuerpo Químico de la Dirección de Operaciones Especiales del Ejército de Estados Unidos. El programa se inició en la década de 1950, oficialmente sancionado en 1953, y no fue hasta 1964 cuando empezó a reducir paulatinamente sus actividades, reduciéndolas aún más en 1967 y descontinuado oficialmente en 1973. El programa estuvo dedicado a muchas actividades ilegales, en particular al uso de ciudadanos estadounidenses y canadienses como sujetos de prueba en contra de su voluntad, lo que llevó a cuestionar su legitimidad.

MK Ultra utilizó diversas metodologías para manipular el estado mental de los sujetos de prueba, como la alteración de sus funciones cerebrales con la administración de drogas como LSD y otros productos químicos, la hipnosis, la privación sensorial, el aislamiento, diversas formas de tortura, y abusos verbales y sexuales.

En estos términos, uno de los objetivos primordiales era lograr inducir sentimientos como la ansiedad, mejorar los procesos de aprendizaje y desarrollar la memoria humana, todo mediante la hipnosis.

El alcance de MK Ultra fue amplio, realizándose investigaciones en 80 instituciones, incluyendo 44 colleges y universidades, así como hospitales, cárceles y compañías farmacéuticas.

El proyecto MK Ultra atrajo la atención de la opinión pública en 1975, cuando el Comité Church del Congreso de Estados Unidos, que investigaba los abusos cometidos por los servicios de inteligencia en las décadas precedentes, y la Comisión Gerald Ford, investigaron las actividades de la CIA dentro de Estados Unidos. Sus esfuerzos se vieron obstaculizados por el director de la CIA, Richard Helms, que ordenó destruir todos los documentos sobre MK Ultra.

A pesar de que se iniciaron varias comisiones de investigación, toda la información que se pudo reunir en aquel momento fue gracias a testimonios ofrecidos por personas que habían participado en los experimentos, saliendo a la luz numerosísimas atrocidades y torturas.

Debido a la obstaculización realizada por el propio director de la CIA, Richard Helms, el gobierno no tuvo más remedio que apartarlo del cargo –aunque fue enviado como Embajador a Irán-.

El programa MK Ultra se inició por orden de Allen Dulles, el director de la CIA en 1953. El primer jefe del programa fue Sidney Gottlieb. El objetivo principal era producir una droga que obligara al sujeto a decir la verdad. Pero había aproximadamente 150 proyectos de investigación en el programa, y aún no se conoce el propósito de todos ellos.

La Agencia gastó decenas de millones de dólares de entonces en estudios para controlar o influenciar la mente humana, y así mejorar sus capacidades de extraer información de los individuos resistentes a los interrogatorios.

Algunos de los elementos usados en el programa eran la radiación y la droga LSD. También se usaron los barbitúricos y las anfetaminas simultáneamente, un proceso que se abandonó porque la muerte del interrogado era demasiado frecuente. Se utilizaban también muchas otras drogas.

No se tiene muy claro cuáles fueron las drogas utilizadas en este proceso. Se tiene más en cuenta que fueron las drogas las que causaban mayor daño cerebral, obligando al sujeto de prueba a ver cosas y a hacer lo que la “CIA” quisiera.

Los primeros esfuerzos se centraron en el LSD, que más tarde llegó a dominar muchos de los programas de MK-ULTRA.

Los experimentos incluían la administración de LSD a empleados de la CIA, militares, médicos, otros agentes del gobierno, prostitutas, pacientes con enfermedades mentales y los miembros del público en general, con el fin de estudiar sus reacciones. El LSD y otras drogas se administraron por lo general sin el conocimiento del sujeto o el consentimiento informado, una violación del Código de Nuremberg que los EE.UU. accedieron a seguir después de la Segunda Guerra Mundial. Los esfuerzos para “reclutar” a los sujetos eran a menudo ilegales.

La operación más conocida relacionada al MK Ultra fue la Operation Midnight Climax. Esta consintió en contratar prostitutas para que drogaran a los clientes de un burdel con LSD y otras drogas. Los burdeles estaban equipados con espejos de un solo sentido, y las sesiones fueron filmadas para su posterior visualización y estudio.

El LSD fue desestimado finalmente por los investigadores de MK-ULTRA como demasiado imprevisible en sus resultados. Aunque a veces se obtuvo información útil a través de los interrogatorios, no era raro que el efecto más marcado fuera una certeza absoluta y total de que el sujeto era capaz de soportar cualquier tipo de intento de interrogatorio, incluso la tortura física.

Los experimentos fueron exportados a Canadá cuando la CIA reclutó al psiquiatra escocés Donald Ewen Cameron, creador del concepto de “manejo psíquico” en el cual la CIA estaba particularmente interesada. Cameron deseaba corregir la esquizofrenia por medio del borrado de memorias existentes y reprogramación de la psique. Este sería pagado por la Agencia con $69 000 dólares.

Además del LSD, Cameron experimentó con varias drogas paralizantes y también con terapia electroconvulsiva a 30-40 veces la dosis de electricidad recomendada. Sus experimentos conductistas consistieron en poner a los sujetos en estado de coma inducido por medicamentos durante semanas (hasta tres meses en un caso) mientras se reproducían sonidos repetidos o simples declaraciones repetitivas. Sus experimentos se llevaron a cabo normalmente sobre pacientes que habían entrado en el instituto para problemas menores, como los trastornos de ansiedad y la depresión posparto, muchos de los cuales sufrieron daño permanente a causa de sus acciones.

Sus tratamientos produjeron en sus víctimas incontinencia, amnesia, olvidaron cómo hablar, olvidaron a sus padres, o pensaron que sus interrogadores eran sus padres. Su obra se inspiró y fue paralela a la del psiquiatra británico Dr. William Sargant, que también estuvo implicado con los Servicios de Inteligencia y que experimentó en gran medida sobre sus pacientes sin su consentimiento, causando daños similares a largo plazo.

A través del proyecto (que consumía el 6% de los fondos de la CIA en 1953) los químicos de la CIA crearon sustancias para:

• Fomentar el pensamiento ilógico y la impulsividad en las personas.
• Provocar los mismos efectos que el consumo de alcohol y otras sustancias que lo inhibían.
• Producir euforia “pura” sin depresión posterior.
• Hacer creer a una persona que estaba enferma de algo.
• Ayudar a soportar la privación sensorial, la tortura y la coerción durante la interrogación de los “lavados de cerebro”.
• Ser dóciles ante la hipnosis.
• Provocar amnesia.
• Provocar parálisis de las piernas, anemia aguda, etcétera.
• Sustancias que hacían a una persona dependiente de otra.
• Confusión mental en individuos haciéndolos seguidores de ordenes sin cuestionar.
• Sustancias que te hacen mejor trabajador y fomentan la ambición.
• Provocadores de sordera y ceguera temporal.

En 1974, apenas 1 año después de que la operación finalmente culminó (sin conocerse cuáles fueron los verdaderos resultados), un profundo trabajo de investigación por parte del New York Times publicó lo que apenas se pudo saber sobre lo acontecido. Posteriores investigaciones del Congreso Estadounidense y la poderosa Comisión Rockefeller, arrojaron algunas luces más sobre la ilegalidad y crueldad de la Operación MK Ultra de la CIA.

20 años más tarde, en septiembre de 1994, autoridades del gobierno de los Estados Unidos de América publicó un informe en el que se aseguraba que entre las décadas del 40 y hasta el 70, miles de seres humanos fueron objeto de prueba en numerosos estudios y experimentos en los que se utilizaron sustancias nocivas que peligraron la vida de estos individuos.

Hoy en día, no es más que esto lo que se sabe. La cantidad de muertes, la verdadera naturaleza de estos experimentos y los protocolos empleados, tristemente, son desconocidos. No existen registros que brinden los datos adecuados para obtener esta información.

Fuentes: es.wikipedia.org, vix.com, codigoespagueti.com y lasexta.com

Temática sugerida por: Gonzalo Moreno

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