jue. Sep 19th, 2019

Mitos que han sido verificados a través de estudios

No siempre hay que creer todo lo que nos cuentan, por eso mismo la ciencia se ha encargado de comprobar y verificar ciertos mitos que se nos ha hecho creer a través de distintos medios. Acá te traemos una recopilación de trece mitos que se han corroborado o desmentido a través de investigaciones.

Mensajes subliminales: ¿funcionan?

Se suele creer popularmente que los mensajes subliminales (que percibimos de forma inconsciente) pueden realmente generar cambios en nuestro comportamiento, sin siquiera ser conscientes de que tales cambios se han producido; sin control sobre ellos.

En el año 1957, el publicista James Vicary aseguró haber demostrado que si se proyectaban en una pantalla ciertos mensajes subliminales del estilo de «Come dulces» o «Bebe Coca-Cola», se generaba una demanda mayor de dichos productos, y por tanto un aumento de las ventas. Sin embargo, nadie en lo sucesivo fue capaz de corroborar esos resultados, y lo cierto es que en 1962 James Vicary reconoció haber manipulado la investigación.

¿Una moneda tirada desde un rascacielos ¿puede matar a un peatón?

No. Para empezar, porque la aerodinámica de una moneda hace que planee (esto es, que venza la fuerza de rozamiento) como lo hace la hoja de un árbol. Por tanto, a pesar de la velocidad que cogerá la moneda al caer, lo más que podrá provocar es un hematoma, pero nunca un golpe mortal. Una bala, por ejemplo, está fabricada aerodinámicamente para hacer daño (evita el rozamiento).

El pelo y las uñas ¿siguen creciendo después de muerto?

No. En realidad, lo que sucede es que, cuando morimos, el corazón se para, nuestra sangre deja de fluir y, por tanto, el oxígeno deja de llegar. Esto produce la evaporación del agua, que supone el 80% del contenido de nuestra piel. En otras palabras, nuestro cuerpo se deshidrata. ¿Y qué sucede cuándo, por ejemplo, un filete de ternera pierde agua? Pues que encoge. Esto es lo que nos pasa también a nosotros. Así que, no es que las uñas y el pelo crezcan, sino que los dedos y la cabeza encogen.

Detectar mentiras

Existe la creencia popular según la cual hay una serie de personas con una habilidad superior a la hora de advertir cuándo están delante de alguien que les está mintiendo. Si bien el mito no es tal, cabe decir que una investigación realizada en los Estados Unidos en el año 1999 descubrió que esas personas más capaces de detectar la mentira ajena presentaban severos daños cerebrales en el lóbulo frontal, en el hemisferio izquierdo.

Estas lesiones les causan una mengua (disminución) en sus capacidades lingüísticas, hándicap que compensan con una habilidad superior en el escrutinio (análisis) del lenguaje no verbal ajeno, y gracias a esa compensación son capaces de advertir mejor las mentiras.

Contar ovejas contra el insomnio

La recomendación de contar ovejas como remedio al insomnio fue desacreditada en una investigación del año 2002 que tuvo lugar en la Universidad de Oxford, Reino Unido. Se llegó a la conclusión de que esa técnica no era en ningún caso efectiva. Para llegar a esa conclusión, se comparó el tiempo necesario para quedarse dormidos de dos grupos de sujetos que padecían de insomnio. Uno de los grupos tenía que contar ovejas, y el otro, no.

No se reportaron diferencias entre grupos. Los miembros del grupo de contar ovejas sí se quejaron de haberse aburrido más, pero eso no logró que les entrara el sueño antes. Algo que sí ayuda a dormir, según ese estudio, es pensar en una escena que genere tranquilidad.

¿Los gatos siempre caen de pie?

Sí. Estudios científicos de los años 80 avalan que tienen un movimiento reflejo que les hace “colocarse” en el aire de manera que siempre caen de pie. Eso es posible gracias a su columna inusualmente flexible y a que carecen de un equivalente a nuestra clavícula en su esqueleto. Todo esto les permite amortiguar el golpe desde grandes alturas. De hecho, cuanto más alto, más tiempo les da a reorientarse y preparar el ángulo perfecto de la caída.

¿Memoria infalible?

En cuanto a la memoria, popularmente se cree que los recuerdos son un fiel reflejo de lo que vivimos en su día. No somos muy capaces de tener en cuenta que nuestra memoria puede distorsionar los hechos, ni que sea de forma inconsciente.

Pero la realidad es que la memoria no funciona como una máquina de grabación audiovisual (modo reproductor), sino que opera de un modo reconstructivo: esto es, el producto final (el recuerdo) es una mezcla de algunos detalles concretos y otros que en realidad hemos reconstruido en base a nuestras expectativas, necesidades, creencias y emociones.

¿Se puede morir de risa?

Sí. La denominada hilaridad fatal, que así se ha llamado esta risa mortal, tuvo como primera víctima al filósofo griego Crisipo de Soli. ¿El motivo de tanta carcajada? Ver a su burro alimentarse de higos. El último caso: un físico danés llamado Ole Bentzen, quien falleció en 1989 “gracias” a la película Un pez llamado Wanda. En una escena de esta, su pulso aumentó de 250 a 500 pulsaciones por minuto, lo que le provocó un ataque cardíaco.

Las mujeres hablan más que los hombres

Es preciso aclarar otro mito muy extendido que refiere a una diferencia entre hombres y mujeres. Concretamente, el mito versa sobre cuál de los dos sexos habla más. Si formulamos la pregunta a un hombre, es probable que responda que ellas hablan mucho más que ellos. Pero lo cierto es que varios estudios han revelado que, en promedio, ambos sexos usan un número similar de palabras al día: unas 16.000.

Sí es cierto, con todo, que ellas tienden a expresar sus emociones y pensamientos de un modo más abierto, aparte de que son capaces de percibir la comunicación no verbal de un modo más preciso. Parece que también hay una explicación para el hecho de que el sexo masculino considere que las mujeres hablan más: al parecer, la voz femenina tiene una entonación más prolongada, un tono superior y unas inflexiones más complejas, factores que pueden llegar a causar irritación al hombre si está expuesto durante un buen rato al habla femenina.

¿En una nave espacial hay gravedad cero?

No. La culpa de que creamos que nada está sujeto a la atracción gravitatoria dentro de una nave la tiene, seguramente, el término “gravedad cero”, que no significa ausencia de gravedad, sino microgravedad, un estado en el cual la única fuerza que actúa sobre el cuerpo es precisamente la gravedad. Parece que los objetos están carentes de peso, pero realmente se encuentran en continua caída libre hacia la Tierra, y se mantienen en vuelo a causa del movimiento horizontal de la nave. Es la situación en la que se encuentra la Luna, por ejemplo, en la órbita terrestre.

¿La boca del perro es tan limpia como la nuestra?

No. Simplemente, la flora bacteriana de la boca de un perro es diferente de la nuestra. El mito proviene de que parece demostrado que la saliva de los canes tiene una sustancia cicatrizante. De ahí que se “laman las heridas”. Sin embargo, esto no significa que no puedan adquirir infecciones que después puedan ser trasladadas al ser humano.

Fuentes: psicologiaymente.com y quo.es