jue. Sep 19th, 2019

¿Por qué hay gente que nos cae mal a primera vista?

A quién no le ha pasado que al conocer a una persona sientes una inexplicable incomodidad que te hace querer alejarte de ella lo más pronto posible. Pues hay una explicación científica para entenderlo.

Tal como existe el amor a primera vista, también existe el rechazo a primera vista. Sin entender por qué o sin siquiera conocerlas, hay personas que simplemente nos “dan mala espina”, nos desagradan y generan en nosotros un deseo de escapar de ellos.

Muchos lo llaman intuición, otros percepción, pero la verdad es que se trata de un mecanismo de supervivencia que genera nuestro cerebro ante situaciones que considera peligrosas. Y no hablamos precisamente de las amenazas universales como ser asaltado o atropellado, sino de cosas que almacenamos en nuestro subconsciente.

“Ese rechazo será nuestra respuesta corporal ante situaciones desagradables o inquietantes (…) -que se generan para- ahorrarnos un daño físico o psicológico posterior”, explicó al diario español El País José Manuel Sánchez Sanz, director del Centro de Estudios del Coaching.

Ese chispazo de negatividad aparece en las amígdalas cerebrales, que es el área del cerebro involucrada en la creación de juicios, los que a su vez se basan en nuestras memorias pasadas, que por lo general se activan cuando sentimos una presencia amenazadora.

Las amígdalas cerebrales (localizadas en la profundidad de los lóbulos temporales) generan comportamientos viscerales y respuestas automáticas, que poco tienen que ver con la racionalidad, sino más bien con el instinto. Este aparece ante el más pequeño estímulo, que puede ser un rasgo en su rostro, un olor o una muletilla.

“A menudo se tratará de señales que la otra persona emite y que evocan en nosotros recuerdos de experiencias pasadas o personas desagradables con las que nos hemos cruzado en otro momento de nuestras vidas”, asegura Sánchez y agrega que el olor es uno de los principales detonantes.

En tanto, quienes saben manejar el autocontrol no se dejan llevar por las amígdalas, por lo tanto, tampoco sienten rechazo a primera vista. Entonces ¿por qué tu mente decidió odiar tanto a esa persona que no te había hecho nada?

Por lo que muestran

Aunque a ti te salga natural sonreír cuando conoces a alguien o sabes decir las cosas de forma que a los demás les parece todo genial, hay muchas personas que no son capaces de controlar bien qué emociones están transmitiendo. «Los hay que siempre están posando y son conscientes de cómo les ve la gente y el efecto que tienen en los demás. Otras pasan de ello, nunca le han dado importancia y no saben cuál es su mejor herramienta para caer bien, por así decirlo», explica el psicólogo Raul Padilla.

Según el experto, las personas que saben ‘lucirse’ suelen caer mejor que las que no tienen en cuenta este aspecto y no te miren a los ojos cuando te saludan. Así que puede que alguien te parezca muy serio o repelente, pero diez minutos después te des cuenta de que es una persona encantadora.

La sintonía

El feeling, vaya. El psicólogo argumenta que, normalmente, las personalidades totalmente opuestas suelen repelerse, de modo que «la típica persona súper positiva y encantadora que se muestra sonriente desde el primer momento suele caer fatal a la típica persona que es negativa. Y ese sentimiento suele ser mutuo». Solo con cruzar dos palabras sabrás si la energía de otros va contigo o no, y probablemente no puedas hacer nada por remediarlo.

Lenguaje no verbal

El lenguaje no verbal juega un papel fundamental en las primeras impresiones y, en general, en cualquier tipo de comunicación. Si un saludo amable no va a acompañado de una sonrisa y una mirada agradable, probablemente intuyas que a esa persona le sucede algo que no cuenta o no está siendo simpática por gusto. «Si esos dos mensajes que recibimos al mismo tiempo -el verbal y el no verbal– no son coherentes solemos pensar que hay algo que falla y preferimos alejarnos», apunta el experto. «Es algo a nivel instintivo, no de forma consciente», añade Padilla.

Refleja lo que tú querrías ser (y no eres)

Otro de los factores que pueden hacer que alguien te caiga fatal sin haber compartido tiempo ni experiencias a su lado es, paradójicamente, que esa persona tenga mucho en común contigo. «Puede que sea alguien demasiado parecido a ti y por eso le concibas como a un rival en según qué situaciones», explica Padilla. Alguien que podría quitarte el puesto de trabajo (aunque ni siquiera lo pretenda), o que sea tan aficionado como tú a hacer chistes y te quite protagonismo. Lo que podría haber sido un amigo con quien compartir cosas en común, se convierte en un ‘enemigo’ en otro contexto.

Por otro lado, ver en otra persona todas las cualidades que uno mismo no posee o las metas que aún no has alcanzado, puede hacer que la rabia y la frustración que sientes en ese sentido se proyecten hacia ese nuevo individuo. «A veces inferimos actitudes en otras personas que nos hacen sentir cierta envidia insana», dice el psicólogo. Es decir, cuando alguien hace algo que nosotros querríamos hacer, pero no podemos.

Te recuerda a alguien

Existen personajes arquetípicos que reflejan ciertos valores o defectos como el egoísmo o la maldad, por ejemplo. Del mismo modo que adoramos a las abuelitas con un moño y un chal a cuadros porque nos parecen entrañables, así a lo abuela de la Fabada Litoral, una mujer que tenga una imagen más parecida a la Señorita Rotenmeyer nos provocará más rechazo que otra cosa por lo mal que se lo hizo pasar a Heidi.

Si crees que hay algo que te da mala espina de esa persona a quien siempre te cruzas por la calle y no sabes qué es, puede que su cara o su forma de caminar te recuerden a alguien te que lo hizo pasar mal en el pasado o a un personaje malvado que te marcase de pequeño. Rebusca en tus recuerdos y ata cabos.

Miedo a lo desconocido

Del mismo modo que las personas parecidas a uno mismo pueden ser percibidas como un rival, las que son totalmente opuestas también hay a quién le general rechazo. Por puros estereotipos y dejándonos llevar por la primera impresión, en general rechazaremos a abrirnos a alguien cuya imagen sea totalmente opuesta o muy distinta a la tuya, ya sea por cómo viste o por su cultura o raza en casos más extremos. Pero no te preocupes, estos prejuicios se curan dando el primer paso y conociendo a la gente sin juzgarla.

Sea por lo que sea, por lo que otros te caigan mal sin que te hayan dicho un ‘hola’, puedes dejarte llevar por ese odio interno que vuelcas sobre esa persona (pobre inocente) o darle una oportunidad y conocerla mejor. Quién sabe si, acercándote a saludar con tu mejor sonrisa, conoces a alguien que te hará sonreír muchas veces más.

Fuentes: codigonuevo.com y biobiochile.cl

Temática sugerida por: Jennifer Muñoz y stylinson

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