jue. Jul 18th, 2019

¿Por qué sentimos que nos parten el corazón?

Ayer fue el día del amor por lo tanto hoy seguiremos en ese contexto pero a la inversa.

Cada vez que terminamos una relación o perdemos a alguien que realmente queremos sentimos que nuestro corazón se parte en dos, un dolor intenso en nuestro pecho que provoca agonía y ganas de llorar.

Y sabemos que nuestro corazón no es el encargado de emitir las emociones de afecto pero, ¿Por qué sentimos que se nos parte?

Cuando vives la perdida de alguien, los diferentes sistemas neuronales de nuestro cerebro entran en conflicto. No importa si fue reciente o hace mucho tiempo, tu cerebro regresa a los mejores momentos que viviste con esa persona, motivo por el que pareces obsesionado con ella y no te le quieres despegar nunca.

Por eso al momento de cortar, todo te recuerda a esa persona: fotos, videos, lugares, olores, pensamientos aleatorios e incluso cosas que nunca pensaste que te la recordaría. Todo esto desencadena actividad en dos zonas específicas del cerebro: el núcleo caudado y el área tegmental ventral, las cuales liberan grandes flujos de dopamina que activa circuitos del cerebro que crean un deseo u obsesión por más y más. Es ahí cuando llega el sentimiento de «lo/la extraño no puedo vivir sin él/ella«.

Aunque durante la relación el sentimiento de obsesión baja (en algunos casos), cuando ves que esa persona no está, estos regresan casi inmediatamente, pues resulta que cuando nos enamoramos o sentimos mucho amor por alguien, nos volvemos adictos a la dopamina que liberamos cuando estamos con el ser amado, pero a diferencia de algunas drogas nuestro centro de recompensa siempre quiere más dopamina, así que cuando ya no estamos con esa persona dejamos de producir drogas y actuamos igual que un adicto en rehabilitación.

Ahora bien, el dolor físico que siente también se ha explicado a través de resonancias magnéticas, las cuales han arrojado que las partes del cerebro que recogen las sensaciones de dolor y estrés se iluminan cuando pasas por una situación así.

Las hormonas del estrés atacan directamente al corazón, el sistema digestivo y el inmunológico, tanto así que existe el “Síndrome del corazón roto”, pero se da en pocas ocasiones. Haciendo que los dichos: “me rompieron el corazón” o “me duele el corazón” sean verdad.

Mejor cuidemos lo que amamos y no suframos estas consecuencias que nuestro propio cerebro se impone.