jue. Jun 20th, 2019

Impresión 3D: Una tecnología revolucionaria

La tecnología avanza cada vez más y muy rápido, lo cual es beneficioso para nosotros. De toda esa evolución nace algo que será de mucha ayuda: la impresión 3d.

La impresión 3D ha pasado de construir más impresoras a hornear pizzas en el espacio, fabricar piel humana e incluso construir órganos.

La impresión 3D no es algo novedoso que nació hace menos de 10 años, como pueden ser los Smartphone. Lo cierto es que podemos imprimir en 3D desde los años 80. Pero ahora es cuando la impresión 3D está a punto de llegar a nuestras casas, gracias a avances enormes y a profesionales que han puesto su esfuerzo en la tecnología.

En la imagen siguiente: El padre de la impresión 3D, Charles Hull

Ahora no paramos de leer noticias sobre las maravillas que consigue la impresión 3D en diferentes sectores, o las posibilidades futuras que tiene. Pero se ha recorrido un largo camino desde que se creó, como algo especial y extraño de ver, hasta que ha llegado a lugares como los hospitales o los laboratorios. Y en el futuro será algo tan normal de ver en casa como un ordenador o una impresora convencional.

Los inicios de esta técnica se remontan a 1984, cuando Charles Hull creó el método de la estereolitografía. Él trabajaba en una empresa fabricando objetos de plástico, y le era muy tedioso hacer moldes para inyectar este componente. Así que decidió fabricar el objeto directamente, creando el objeto capa a capa.

Desde entonces la impresión 3D ha avanzado mucho, y se han creado una multitud de técnicas para imprimir objetos en tres dimensiones. Pero fue Adrian Bowyer quien marcó un punto de inflexión en la tecnología. Este hombre, doctorado en ingeniería mecánica, es el creador del proyecto RepRap: una impresora 3D capaz de “autor replicarse”, de construir las piezas necesarias para construir otra impresora 3D idéntica.

En la imagen siguiente: Adrian Bowyer

Hasta entonces, tener una impresora 3D era algo al alcance de muy pocas empresas y usuarios. Construir una máquina económica capaz de replicarse a sí misma supuso que cualquiera pudiera hacer una.

Hizo que llegara a todo el mundo, abarató el acceso a esta tecnología e hizo posible que cualquiera pueda tener una impresora 3D. Adrian Bowyer comenzó el proyecto en 2005, y a partir de 2008 empezó a expandirse por todo el mundo gracias a Internet. Algo que no sólo llamó la atención de los usuarios, sino también de los investigadores.

Nieves Cubo, una investigadora e ingeniera española que utiliza una impresora 3d para investigar la impresión de cartílagos, huevos y otros tejidos humanos. Esto no sólo sustituirá las prótesis metálicas o artificiales, también podría acabar con los ensayos animales. Si puedes imprimir piel igual a la humana, ¿para qué usar la de un animal para probar un fármaco o un cosmético?

Al paso que avanza esta tecnología, imagina las posibilidades y facilidades que tendremos.

Imagina que quieres un jarrón para casa, pero no vas a comprarlo a una tienda: compras el diseño por Internet y lo imprimes tú mismo con tu impresora 3D. Y no sólo decoración, también podemos imprimir nuestra propia ropa para llevar todos los días, o nuestros complementos.

Las impresoras 3D han dejado de ser máquinas enormes que requieren un mantenimiento y un cuidado especiales; las últimas hacen casi todo automáticamente.

Si tuvieras una, ¿Qué te gustaría imprimir?

Gran parte de la información fue rescatada de elespanol.com

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