dom. Abr 21st, 2019

El Blues y el Diablo

Esta es la historia de Robert Johnson, quien le vendió su alma al diablo por amor al blues.

Robert nace en Misisipi el 8 de Mayo del año 1911, hijo de Julie Dodds, madre soltera. Robert se criaría con su madre y su padrastro, quien se apellidaba Spencer.

El pequeño Robert no sabría hasta ya mas jóven que Spencer no era su padre biológico y que éste sería Noah Johnson.

Desde pequeño, Robert tuvo una fascinación por la música, especialmente por la armónica y la guitarra, pero fue la primera la cual sabría manejar más presentablemente, ya que con la guitarra, hasta cierta época, nunca pudo desarrollar un talento digno.

A los 18 años, ya terminada su época estudiantil, contrae matrimonio con una jóven llamanda Virginia Travis, quien, al poco tiempo de casada, queda embarazada del jóven Johnson; lo que les hace mucha ilusión.

Desgraciadamente aquel embarazo le costó la vida a Virginia y a su pequeño bebé. Los padres de Virginia culpaban a Johnson, ya que asociaban la desgracia ocurrida con su música, ya que en aquellos tiempos la gente solía decir que el blues era de origen satánico.

Aquellos sucesos formaron a un decidido Robert a dedicarse al cien por ciento; convertirse en el mejor exponente del blues de todos los tiempos. Robert viajó por muchas ciudades dentro del estado, tocando en bares casi vacíos para lograr sobrevivir, ya que era músico de tiempo completo, y a la vez, un mujeriego de tomo y lomo.

Es muy sabido que Robert nunca tuvo talento para tocar la guitarra, de hecho, se dice que sus vecinos trataban de hacerlo callar cuando tocaba su guitarra, ya que no era para nada agradable. Una noche en un bar conoce a un reconocido bluesero llamado Son House, quien sería de vital importancia para Robert Johnson, ya que éste se inspiraba en House para tratar de imitar su técnica en la guitarra.

Lo interesante sucede en una noche que, Robert, House y otro bluesero llamado Willy salen a caminar luego de una presentación en el bar. Caminan, cantan y tocan sus guitarras por medio de la carretera, mientras Robert trataba de convencer a House que le enseñase a tocar la guitarra, a lo que House le dice que nunca podría igualar o superar su técnica. Willy, muy atento a lo que conversaban, le cuenta una historia a Robert; en el cruce de la carretera 61 y la 49 suele aparecerse el Diablo, quien le concedía deseos a aquellos que en realidad lo quisiesen y lo esperaran pacientemente.

Ésa misma noche Robert Johnson desapareció, y no volvió a aparecer por un tiempo. Luego de cierto tiempo transcurrido, vuelve a aparecer donde House y Willy. La técnica de Johnson en la guitarra era tan espectacular que nadie lo podía creer, y ni siquiera recordaban qué tan malo era antes de aparecer. Aquí nace la leyenda de Robert Johnson, quien esperó pacientemente al Diablo en el cruce de la carretera.

Cuando ve aparecer a un señor de terno, muy elegante, se asombra y le pide ser el mejor bluesero de todos los tiempos. El Diablo tomó su guitarra, la afinó, se la entregó y todo cambiaría para siempre.

Hoy en día, Robert Johnson, es considerado el mayor exponente del Blues y del Delta Blues en todo el mundo. Su técnica con la guitarra es inigualable. Artistas como Eric Clapton, Bob Dylan, Led Zeppelin, Rolling Stones, entre otros, admiran a Johnson por su técnica vocal, ya que suelen decir que posée el mejor registro vocal de todos los blueseros.

Una curiosidad, es que Keith Richards (guitarrista de Rolling Stones), cuando escucha cierta canción de Johnson queda muy

impresionado, y luego de escucharla pregunta por la segunda guitarra en la canción. Al enterarse de que sólo era un guitarrista quien tocaba la canción quedó impactado, y nunca logró poder tocar de tal manera como lo hacía Johnson.

 

Si bien la controversia de la leyenda de Johnson fue impactante, ésta también se alimentó de su música, ya que en varias ocasiónes nombra al Diablo dentro de sus grabaciónes. En una canción (Me and the Devil Blues), Johnson escribe (traducido): “Temprano ésta mañana, cuando llamaste a mi puerta, y yo dije ‘Hola Satanás, creo que es hora de irnos’. . . . Íbamos caminando lado a lado, y voy a golpear a mi mujer hasta que quede satisfecho”.

Hasta el día de hoy, la muerte de Robert Johnson es un misterio, hay quienes dicen que murió envenenado, otros dicen que murió de neumonía, y otros simplemente dicen que desapareció de la faz de la tierra, quizás debido a que le debía su alma al diablo.

Y tú, ¿estarías dispuesto a negociar tu alma al Diablo por conseguir lo más preciado de tu vida?

Buenas noches.

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