sáb. Ago 17th, 2019

El horrible caso de Junko Furuta (+18)

Junko Furuta era una estudiante de tercer año de secundaria de la escuela de Misato, en la prefectura de Saitama en Japón, y tenía 17 años de edad. Ella era una joven muy inteligente que destacaba en todas las asignaturas del colegio, dulce y, aunque era algo tímida, se llevaba muy bien con todas las personas que conocía; jamás había tenido novio ni ningún tipo de relación con alguien y no le gustaba salir de fiesta.

Por desgracia para ella, había una persona que no apreciaba tanto; esa persona era Miyano Hiroshi, un compañero de clase que era miembro del bajo nivel de la Yakuza, la temible Mafia Japonesa.

Hiroshi sintió una fuerte atracción por Junko, pero ella no le correspondía. Este hecho, sumado a la especie de inmunidad que Hiroshi disfrutaba por ser miembro de la Yakuza, le incitaron a cometer los actos que a continuación describen. El grupo tenía antecedentes de violación colectiva, y recientemente habían secuestrado y violado a otra niña, aunque luego fue liberada.

El 25 de noviembre de 1988, mientras Junko se dirigía a su casa, fue abordada por Hiroshi y tres de sus amigos la secuestraron. El grupo de secuestradores estuvo conformado por el ya mencionado Miyano Hiroshi, de 18 años de edad; Jo Kamisaku -apellido adoptado tras su salida de prisión-, de 17 años; Minato Nobuharu, de 16; y Watanabe Yasushi de 17 años.

Los adolescentes llevaron a Junko a la casa de padres de Nobuharu y, con el fin de evitar una investigación policial, Hiroshi obligó a Junko a llamar a sus padres para contestar que se había marchado de casa por voluntad propia junto a un amigo y que no se preocupa, que no corría ningún peligro. Además, Junko fue obligada a fingir ser la novia de Nobuharu cuando sus padres estaban presentes, una farsa que apenas se sostenía unos pocos días. Junko, pidió ayuda a los padres de Nobuharu, pero nunca accedieron a ayudarla por el temor a las amenazas de Hiroshi.

A partir de ese momento Junko Furuta vivió lo que posiblemente sea uno de los secuestros más terribles del siglo… Durante los siguientes 44 días sufrió torturas tan perturbadoras que van más allá de lo imaginable.

El 4 de enero de 1989 falleció la joven después de una serie de atrocidades que le habían hecho ese día y que no pudo resistir más. Los asesinos escondieron su cadáver en un bidón lleno de cemento, el cual fue abandonado en Kōtō, Tokio. Sin embargo, un año después la policía encontró el cuerpo y un informante infiltrado en los Yakuza delató a los asesinos que a continuación fueron arrestados y puestos a disposición judicial…

A continuación, se mostrará con más detalle sobre las lamentables atrocidades que tuvo que sufrir Junko Furuta

Esta situación se extendió durante 44 días interminables en los que los 4 jóvenes le infligieron las más crueles torturas y vejaciones. Según la propia confesión de los jóvenes en el juicio, mantuvieron a la joven desnuda y encerrada en una habitación todos los días, donde los cuatro la violaron por vagina y ano y vejaron de diversas maneras entre las que figuran la introducción de cuerpos extraños -tijeras, botellas, barras de hierro en su vagina-, inserción de artefactos pirotécnicos en su recto y posteriormente prenderlos, lo que le ocasionó daños evidentemente graves. Normalmente forzaban a Furuta a masturbarse delante de ellos, además de 100 amigos que invitaban constantemente a participar en las atrocidades; sufrió la amputación de un pezón con unos alicates, le dejaban caer pesas en el estómago y la quemaban constantemente con cigarrillos y mecheros (esto sirvió como castigo cuando una vez Junko intentó escaparse y llamar a la policía), le rompieron los huesos de la mano a pisotones, la obligaban a beber su propia orina y la alimentaban con cucarachas…

Se tiene registro de un total de 24 tipos de tortura distintas las cuales están documentadas debido a que los 4 adolescentes grabaron y fotografiaron todo lo que le hacían a Junko para compartirlo con los otros miembros de la mafia…

El día 4 de enero de 1989, más concretamente, el ultimo día del infierno que vivió Junko, los adolescentes la retaron a jugar una partida de Majhong (un juego de mesa de origen chino) para “burlarse” de que, después de todas estas atrocidades, ya ella no podía ser la joven brillante que era en el colegio… Sin embargo, Junko ganó la partida, lo que enfureció terriblemente a sus captores. Como represalia, los jóvenes la golpearon brutalmente para luego rociar sus extremidades, tronco y cara con líquido inflamable y prenderle fuego. Furuta murió 2 horas después a causa de un estado de shock. Los asesinos escondieron su cadáver en un bidón lleno de cemento, el cual fue abandonado en Koto, Tokio.

Una de las cosas más terriblemente indignantes y tristes sobre este atroz suceso es que los 4 asesinos fueron enjuiciados y procesados como menores de edad, por lo que las condenas fueron ridículamente cortas para lo horrendo de sus actos; hoy todos se encuentran en libertad… La condena más alta fue de 17 años y las otras rondaron los 5 y los 7 años.

Este suceso tuvo una repercusión mediática bastante fuerte debido a que la prensa realizó una cobertura amarillista del hecho, enfocándose en la vida de Furuta y el infierno por el que pasó, con el fin de resaltar y denunciar la poca dureza de la legislación japonesa contra delincuentes juveniles.

Tras la disposición judicial de los 4 criminales, los periodistas de la revista Shūkan Bunshun descubrieron sus identidades y las publicaron. Declararon que, dada la gravedad del delito los derechos humanos no son necesarios para las bestias publicando así los nombres de los cuatro.

En julio de 1990, un tribunal condenó a Hiroshi Miyano, el presunto líder del crimen, a 17 años de prisión. Apeló su sentencia, pero el juez Ryūji Yanase del Tribunal Superior de Tokio lo sentenció a tres años adicionales más de prisión. La sentencia de 20 años que recibió es la segunda sentencia más alta posible después de la cadena perpetua. Tenía 18 años en el momento del asesinato. Según informes, la madre de Miyano envió a los padres de Furuta 50 millones de yenes (USD 425,000), después de vender su casa familiar. En 2004 intentó solicitar la libertad condicional por buena conducta, pero se le fue denegada debido a otro incidente. El 10 de enero de 2013, Miyano fue arrestado de nuevo por fraude. Debido a evidencia insuficiente, el 31 de enero de ese mismo año, fue liberado sin cargos.

Nobuharu Minato, quien originalmente recibió una sentencia de cuatro a seis años, fue nuevamente sentenciado a cinco a nueve años por el juez Ryūji Yanase en apelación. Tenía 16 años en el momento del asesinato. Los padres y el hermano de Nobuharu no fueron acusados. Los padres de Furuta estaban consternados por las sentencias recibidas por los asesinos de su hija, y ganaron una demanda civil contra los padres de Nobuharu Minato, en cuya casa se cometieron los crímenes. Después de su liberación, Minato se mudó con su madre. Él no ha trabajado desde entonces.

Yasushi Watanabe, que originalmente fue sentenciado a tres o cuatro años de prisión, recibió una sentencia mejorada de cinco a siete años. Tenía 17 años en el momento del asesinato.

Por su participación en el crimen, Jō Ogura permaneció ocho años en una prisión juvenil antes de ser liberado en agosto de 1999. Tenía 17 años en el momento del asesinato. Después de su liberación, se dice que se jactó de su papel en el secuestro, violación y tortura de Furuta. En julio de 2004, fue arrestado por agredir a un hombre y condenado a siete años de prisión y desde 2011 ha estado en libertad. La madre de Ogura presuntamente destrozó la tumba de Furuta, afirmando que había arruinado la vida de su hijo.

En general, se consideraba que las sentencias eran demasiado leves para los delitos cometidos, sin embargo, las cuatro personas estaban protegidas por disposiciones especiales aplicadas a personas de 18 años o menos. Si hubieran sido un par de años más, Hiroshi Miyano sin duda habría recibido la pena de muerte por ahorcamiento, mientras que los otros tres probablemente habrían sido sentenciados a cadena perpetua.

Durante la sentencia, el juez comentó que «la violencia excepcionalmente grave y atroz» había sido afectada a la víctima, y que Junko Furuta había sido «asesinada brutalmente a la temprana edad de 17 años, que su alma debe estar vagando en tormento». Al escuchar los detalles de la brutal violación y tortura, un espectador en la galería se desmayó. Según los informes, la madre de Furuta sufrió una crisis mental que requirió tratamiento psiquiátrico.

Fuentes: culturizando.com y es.creepypasta.wikia.com

Temática sugerida por: Cifer 073